sábado, 24 de enero de 2009

Final del maraton

Algo se complacía en Ernesto al confesar aquellos detalles, como si su victoria llegara ahora y quisiera entretenerse en ella, saborearla. Sintió repugnancia por él, por el hecho de que conociera tantas cosas sobre la vida de Diana más que por el de que le acusara como responsable de su infelicidad.
-¿Tienes algo más que decirme, Ernesto?
-Sí... Me das asco.

Se oyeron las zancadas y la respiración de un corredor pero ninguno de los dos se volvió para mirarle. Sintieron de nuevo el calor, ahora como si aquel aire respondiera a la misma densidad de sus miradas. Ernesto se fue sin decir una palabra y él esperó en vano que se volviera para mirarle por última vez.

Atardecía en el siete de mayo de mayo del mejor de los mundos posibles. Correr era la única, y más limpia, y más absurda de las opciones.

Andrés Barba
en La recta intención.
Anagrama.