lunes, 4 de enero de 2010

Muy lejos de aquí


Hay una ciudad muy lejos de aquí, dulce y secreta,
donde los años de alegría son breves como una noche;
donde el sol es feliz y el viento es un poeta,
y la niebla es fiel como mi espíritu.

El Oriente dejó allí su sangre de rosas,
la media luna cálida de su menguante eterno,
y más allá de un gran silencio de persianas cerradas,
un río profundo que atraviesa de noche la estación más fría.

Hasta sus viejas calles llenas de entusiasmo, sin saber
de qué siglos, llega un gris de amor y de incienso;
el tañido de las campanas tiene allí un alma viva
y su latido es libre como el corazón de los niños.

Allí, más hermosos que los parques en primavera,
los campos humildes y alegres se abren al atardecer,
y en este su gran reposo, se adelgaza tanto el alma
como en medio de la vasta paciencia del mar.

Ahora nada llama en mi corazón con más ternura
que aquellos caminos hondos de chopos y cañaverales.
Su recuerdo deja una pesarosa estela a mi paso;
vuelve a mi hombro la mano grave de mi padre.

Màrius Torres
en Antología.
Pre-textos.