martes, 15 de agosto de 2023

Rafael Cadenas: Ocurre que después...

 Ocurre que después del laborioso forcejear

el poema

están donde menos se esperaba,

donde nadie lo buscó,

donde no se ve,

en el rincón más apagado.


Vino a dar ahí

burlando al que escribía, al lector, a la página.

Se deslizó hasta ese lugar

donde de pronto

es descubierto.

Aquí,

dice una voz queda.

Oculto

como un niño

en un cuarto

donde se guardan viejos muebles.




Rafael Cadenas

en Florecemos en un abismo. Poemas.

Fondo de Cultura Económica.

Laura Sam: Cuarto. Mi suerte es un árbol. Me lleno me lleno de olvido las manos. Para ti el tesoro, para mí la tierra. Quebranta quebranta quebranta

 Vamos 

poco a poco hasta la nada.

Vamos libres de memoria

poco a poco.


Vamos a partir en mil la estrella

 a ser noche sin clamor

rayo que no cesa.


Vamos.

con rostros de niños sin nombre

con la cara de una madre entre los labios

vamos

mas ti can do.

Izando la bandera negra de la fábula

de brazos en cruz y paloma blanca

de factura de luz

plato frío

poco a poco hasta l a nada

vamos todos.


Pregúntate cómo

transita la soledad las líneas azules de tu mano

y esconde entre el rubor de los andenes

tu abandono de cortinas   de sílice  trabajo

ojeras llenas de te amo

¿sabes?

de tanto que amo

derramo al tocarme un licor de amapola

aúllo animales bestiales

camino

caníbal de los campos

buscando el hogar de la astilla en la mano

el sol de las tres de la tarde

de tanto que amo 

me borra      te borra

nos come la luz que no celebraste esa tarde amarilla

¿te acuerdas?

nos vive la noche dormidos de -nunca en la vida-

te odio    de tanto que amo

derramo al tocarme un licor de amapola


enloquezco de odiar lo imposible

mientras todo hablan y sienten

sienten y viven

viven y mienten

mienten y

convencen.


Entrego mi última orilla a quien sabe

que de pájaro a cadena basta una idea

que de cadena a rayo un signo

un viento cruel golpeando las aguas

un impulso violento

un saberse de bruces contra una

humana contra una

son máquina    sin tierra

sin ser

sin ser

sin ser

somos alondra en la cima del árbol más solo

quebranta

quebranta

quegranta

 y en las partes más humildes

busca el átomo del tiempo

quebranta relojes y templos

     creencias    opiniones    distancias    rutinas

quebranta hasta el fin y retoma el camino

despeja el otoño de hojas de bronce y deja

que el frío nos lleve al principio

nos lleve al estatus de inmóvil caricia

hierático impulsa de vida.

Respira

cuando cerca de ti solo queden cenizas

cuando todo esté gris de cansancio y pidan

descenso las nubes

la tierra raíz y el aire silencio

respira y quebranta el aguante

el intento    la guerra   lo políticamente correcto

quémalo todo y sé

vigía de blanca silueta y estigmas de coral

de mala educación

abrazo digital    bolsas de la compra    caras de metro

suspiro de ascensor

papel

fotocopia

papel

fotocopia

 papel

-firme aquí-

recuerda

apunta

dispara si puedes

resiste si entiendes

que solo merece la pena    si sabes

que solo merece la pena.


Que el cuervo de verdes alcances

volaba porque no discutió con nadie sus alas y ahora

ahora planea paisajes de un negro distinto

más plomo y marfil que otras veces

vuelve

esperpento de los cielos


semilla del alba imagina que posa su garra en la trampa

y no se doblega al suicidio    al sistema    mecánica

inversa

la samgre circucla en el sentido contrario de las agujas de tu alma

la garra apresa la farsa y no se somete 

no se reconoce en vosotras ni en vosotros

no confía en nosotras

el pájaro ciego remonta la briza y así

así sobrevive entre ciudades

ríos y montañas

desiertos y campos 

siembras y sed

y cuando mira al cielo

reconoce lo que nunca alcanzará

así sobrevive sobre a lo humano

el ave que quiso llevarnos con ella

que quiso entender el lenguaje primero

que quiso alejarnos del ojo divino

del velo hechicero que ondea el futuro

que quiso    y no pudo

así sobrevive


quebranta    quebranta    y espera.



Laura Sam

en Incendiaria.

Arrebato libros.

José Alcaraz: Clase vacía

No hay nada más en paz que una clase vacía
al poco de marcharse los alumnos.
No es cosa del silencio: aún algunas voces
suenan por los pasillos, un murmullo
de caracolas huecas te rodea. Más bien,
se trata de tibieza, un calor laborioso
subiendo a tu saliva. Las mesas, en penumbra;
tus ojos, en papeles muy usados.
Levantas la mirada, casi ausente,
perdida en la pared. La pizarra, detrás
es una masa oscura que te absorbe
cuando nada parece de verdad. Pero el aula,
entonces, sigue ahí. Y tú, en ella.
Y en ti, su paz, al poco de marcharte.



José Alcaraz
en Las demoras
La veleta.
Granada 2023.