jueves, 3 de enero de 2019

Miquel Martí i Pol: El año que viene

El año que viene ya nadie se fijará en nosotros.
Ahora somos recién llegados y nos miran con desprecio
hasta los que llevan aquí cuarenta años
y nada les altera.
Tenemos un aire aturdido y tenaz
que hace reír a las mujeres
y apenas si nos atrevemos a girar la cabeza
por temor a perder el equilibrio.

De aquí a un año, sin embargo, habremos mudado la piel,
llevaremos la ropa con más desenvoltura,
perseguiremos a las chicas
y tendremos que decir palabras duras
sin sentir que nos tiemblan las piernas.
Será entonces el momento de esperar a los otros,
a los recién llegados con turno de entrar en juego
y formar parte ya para siempre del bando que odiábamos,
el moemento de intentar formas nuevas
de ganarse el halago con una risotada
de estúpida complicidad,
o tal vez una ruidosa blasfemia de sorpresa.

Y envejecemos deprisa,
porque nada cansa tanto como lograr
en un solo año todo lo que anhelábamos.

(De La fábrica -1959, 1958-1959)

Miquel Martí i Pol
En Un dia qualsevol/Un día cualquiera.
Traducción de Adolfo García Ortega.
Nórdica libros.

miércoles, 2 de enero de 2019

Joaquín Juan Penalva: Dos poemas

DESDE EL TREN

En Alcázar de San Juan,
junto a la vía,
hay un cementerio
de vagones de tren
abandonados,
viejos, rotos...

En Alcázar de San Juan,
junto a la vía del tren,
hay un cementerio
de historias
-cada vagón
guarda la suya,
cada asiento,
cada litera,
la nuestra-;

esta es una de ellas.



RECORTES DE VIDA


A veces encuentro
recortes
de periódico
sobre algo que ya escribí,
sobre algo que pensaba escribir,
sobre algo que me interesó
y ahora ya no recuerdo por qué.

Los releo,
los recuerdo,
los destruyo...
Es la vida, me digo,
nada sobrevive a todo.


Joaquín Juan Penalva
en Anfitriones de una derrota infinita.
Huerga & Fierro.

sábado, 3 de noviembre de 2018

Vicente Gallego: El habla de los pájaros

SI alguien quisiera saber cómo escribo a estas alturas, le sugeriría que preguntara a la lluvia cómo cae, al fruto cómo crece. Escribo escribiendo, respiro respirando. ¿Qué hay aquí, entre lo verdadero, que no se nos ofrezca de natural? Escribo como e que oye el habla de los pájaros y nada ambiciona añadirle, pues sabe que ellos se entienden con sus flautas y oboes. No se hace poesía con el pensamiento, se hace con palabras sueltas, apenas con sonidos, escuchando los asomos musicales, dejándolos decirse y desdecirse, casi casi con nada.

Vicnete Gallego
En Cuaderno de brotes.
Pre-textos, 2014

lunes, 15 de octubre de 2018

Sharon Olds: Un dolor que yo no

Cuando mi marido me dejó, hubo un dolor que yo no
sentí, el dolor que siente quien pierde a aquel
a quien ama. No me empujaron
contra la rejilla de una vida oral,
sólo contra la verja, lentamente cerrada,
de la preferencia. A veces los envidiaba
-por lo que yo veía como el sufrimiento honorable
de alguien que ha sido arrojado contra la reja
de hierro. Creo que él llegó, en privado, a
sentir que estaba muriendo, conmigo, y que si
tenía lo que hacía falta para arrancarlo todo con sus
dientes y escapar, entonces podría nacer. Así que él se fue
a otro mundo -este
mundo, donde yo no lo veo ni lo oigo-
y mi tarea es comerme entero el coche
de mi ira, parte a parte, algunas partes
reducidas a polvo de acero. Lo que más me gusta
son los asientos de tela, azul-gris, el primer
coche que compramos juntos, desde hace tiempo
marcado con manchas refregadas -babas,
Lágrimas, helado, ninguna herida, sólo
La mensual sangre del alivio, y el dejarse
ir cuando las aguas rompían.


Sharon Olds
En El salto del ciervo
Versión castellana de Joan Margarita Consarnau y Eduard LEzcano Margarita
Ediciones Igitur.

miércoles, 3 de octubre de 2018

Ocean Vuong: Eurídice

Se parece más al sonido
           de una cierva
cuando la punta de la clecha
           reemplaza el día
con una respuesta
          al zumbido hueco
de las costillas. Lo vimos venir
          pero seguimos atravesando el agujero
en el jardín. Porque las hojas
         eran verde p uro y el fuego
tan sólo una pincelada rosa
         en la distancia. No se trata
de la luz, sino de cuánto
         te oscurece dependiendo
de dónde te sitúas.
         Dependiendo de dóno te sitúas
tu nombre puede sonar ocmo una luna llena
         desmenuzada sobre la piel de una cierva muerta.
Tu nombre cambió al ser tocado
          por la gravedad. La gravedad, rompiendo
nuestras rótulas sólo para mostrarnos
         el cielo. Por qué
seguimos dicendo ,
         incluso con todos esos pájaros.
¿Quién nos creería
         ahora? Mi voz se rompe
como huesos en las bocinas.
         Qué tonto. Pensé que el amor era real
y el cuerpo imaginario.
         Pensé que un solo acorde
era suficiente. Pero aquí estamos,
         parados en el campo frío
de nuevo. Él llmamando a la chica.
        La chica a su lado.
Briznas de hierba congelada se quiebran
        bajo sus pezuñas.


Ocean Vuong
en Cielo nocturno con heridas de fuego.
Vaso Roto Poesía.
Traducción de Elisa Díaz Castelo

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Ángel Javier Aguilar Bañón: Tú me sueñas y yo intuyo tu existencia

Tú me sueñas y yo intuyo tu existencia.
Si sientes en tu piel lo que yo siento en la mía,
si es este desvelamiento
de la niebla en el que surge
la realidad en un bajorrelieve
y queda el rocío,
polvo de la obra del artista,
como cuando mi amada y yo acabamos
de hacer el amor y sí,
 ahí está plasmándose
por fin el mundo en la ventana.
Salgo entonces a la ciudad dormida,
es domingo, y atento como nunca
a las señales de lo invisible,
percibo que las sombras se retiran
olorosas, que amanece.
Es el parque un dormitorio
y la escarcha envuelve en celofán
las solitarias hojas.
!Qué densidad en estos vestigios de ternura
que yacen en el suelo, en este frío,
en los frutos de esta noche helada!
Si sientes en tu piel de qué manera el mundo
se dispone para que el día nazca.
Y tú has de sentirlo
porque me sueñas.
Pero ¿te acordarás luego de mí?
¿Sabrás reconocerme en la noche
cuando termina la cercanía
y tú descansas?
Desde tu sueño memorioso
surge una voz potente y sensual
como la piel
sobre la que he paseado y hecho el amor,
y esa música en calma afina un tono:
mi único, mi exclusivo tono,
el que a mí me designa.
En él, en Ti, me reconozco.



Ángel Javier Aguilar Bañón
en El libro del agua.
Diputación de Albacete. Ateneo Albacetense.

martes, 26 de junio de 2018

Noelia Illán Conesa: Poema


Escribe un poema donde me persiga la policía,
uno donde las autoridades me busquen
y no haya perímetro de fuga posible.
Un poema donde todo el universo
y sus satélites y los contrarios también
y todos los poetas
conspiren contra mí.
Para que así una noche me tengas,
para que me esposen a tus manos
y ya no importe el resto,
sin distancias ni conflictos.
Una sola noche nos basta,
unas horas quizá, tal vez ocho.
Escríbelo y ponme ahí,
atada a tu boca, metida en tu pecho,
fijos en tus ojos mis ojos de gata.


Noelia Illán Conesa
En Volver a brindar con extraños.
La Montaña mágica/Calblanque libros.