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jueves, 29 de junio de 2023

Antonio Rodríguez Jiménez_Bailando en la azotea

 ALGUIEN está bailando en la azotea

sin que lo mire nadie. Está desnudo.

Sus brazos piden lluvia;

sus pies pisan el fuego

de un sol que se demora.


Alguien baila en lo alto de una casa.

Su voz es como el aire,

transparente;

su esfuerzo se evapora

y alimenta las nubes.


Alguien está bailando en la azotea

con un ritmo distinto al de los cláxones.

Quizá espera que el viento lleve un día

su canción por el mundo o caiga al suelo

su soledad en forma de tormenta.


Alguien está bailando en la azotea

sin que lo mire nadie. Por debajo

pasa el tren impasible de la vida.




Antonio Rodríguez Jiménez

en Bailando en la azotea.

Renacimiento.


domingo, 13 de junio de 2021

Antonio Rodríguez Jiménez: Poética

 Los científicos captan las señales de radio

De una extraña galaxia.

Exactamente, cada doce días,

Registran unas ráfagas

Que duran otros cuatro.


Dos estrellas se funden en el fondo

De un agujero negro

Y alguien a mil quinientos

Millones de años luz recoge breves

Retazos de sonido.


Aquí tienes tu oficio:

Evoca la poesía que escribe el universo.





Antonio Rodríguez Jiménez

En Nuestro sitio en el mundo.

Eolas ediciones.

jueves, 4 de enero de 2018

Antonio Rodríguez: Pequeña soñadora

Cómo podrás vivir sin los dientes del lobo,
pequeña soñadora que ríes en mis brazos.
Cómo podrás vivir sin el veneno
mortal de las serpientes
entre tus enemigos,
pequeño animal dócil.
Tú, que no sabes nada
del arte de la guerra,
qué harás sin la coraza forjada por la infancia,
sin el arma eficaz de la mentira.
Pequeño animal dócil, criado en la verdad,
que no te espanten
los gritos de los monos, el rugido
potente del león. No tengas miedo
de quien perpetra el daño,
de aquellas allimañas
condenadas al rito sangriento de la lucha.
Tú que eres sólo amor, no tengas miedo.
Bordón de risa, piel de fruta fresca,
agua de manantial que corre pura
entre tanta inmundicia.

Antonio Rodríguez Jiménez
en Estado líquido.
La isla de Siltolá.

domingo, 8 de mayo de 2016

Antonio Rodríguez Jiménez: Dos poemas

AVES MIGRATORIAS

Ya regresan las aves migratorias.
Vuelven de los helados humedales del norte,
de las estepas rusas.
Pero ellas poco saben
de la estela irisada de los barcos
que blanden la amenaza.
No encontraron inhóspitas las tierras
cercadas por la muerte.
Llegan a esta península intermedia
entre África y Europa
y no verán tampoco las señales
de la degradación. Tan solo siguen
las líneas de la costa,
la masa informe de las cordilleras.
Ellas son libertad y cuando ceden
al fin ante el cansancio
nada se altera; no es de nada símbolo
su cuerpo en la caída
hacia lo mineral, con la pureza
de toda finitud.


El NADADOR

Soy como el nadador que empieza a hundirse
y aún puede ver la luz, la luz en torno
penetrando las aguas que se cierran.
¿Y para qué este aire?
¿Para un último grito imposible?
Inalcanzable luz, palabra muda,
palabra ahogada, muerta en el silencio.

La gravedad lo arrastra lentamente
hacia el fondo vacío, hasta la página
en blanco; y se sumerge
para siempre vencido, para siempre
incompleto, despacio, muy despacio,
como si no estuviera tan lejos de alcanzarla:
la claridad al fin, la transparencia.



Antonio Rodríguez Jiménez
en Los signos del derrumbe.
Poesía Hiperión.