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miércoles, 7 de julio de 2021

Joan Margarit: Las dos nevadas

Viendo cómo nevaba en todas partes, 
Sin movernos de casa, tú y yo
Hemos ido evocando 
la nieve donde hallamos nuestro amor.
Hacía poco que nos conocíamos 
y ese día estuvimos los dos juntos, 
hasta la madrugada, por las calles
que iluminaba aquella luz 
cálida, blanca y fría.
Descubrimos así una intimidad 
desconocida aún para nosotros.
Tu mano enguantada y dentro de mi mano 
había comenzado a salvarme la vida.
Luminosos y oscuros, transcurrieron 
sesenta años: incluso en los más duros 
tuvimos el calor de las calles nevadas.
También en este último: cuando, debilitado 
por una quimioterapia que no me ha podido
curar este linfoma, te he tenido a mi lado 
con la misma sonrisa, y ayudándome 
a componer estos poemas.
Te los ofrezco hoy, acabando este año 
que para mí ya está dentro los que fueron 
los más felices de mi vida.



Joan Margarit 
en Animal de bosque.
Visor poesía. Colección palabra de honor.

lunes, 15 de octubre de 2018

Sharon Olds: Un dolor que yo no

Cuando mi marido me dejó, hubo un dolor que yo no
sentí, el dolor que siente quien pierde a aquel
a quien ama. No me empujaron
contra la rejilla de una vida oral,
sólo contra la verja, lentamente cerrada,
de la preferencia. A veces los envidiaba
-por lo que yo veía como el sufrimiento honorable
de alguien que ha sido arrojado contra la reja
de hierro. Creo que él llegó, en privado, a
sentir que estaba muriendo, conmigo, y que si
tenía lo que hacía falta para arrancarlo todo con sus
dientes y escapar, entonces podría nacer. Así que él se fue
a otro mundo -este
mundo, donde yo no lo veo ni lo oigo-
y mi tarea es comerme entero el coche
de mi ira, parte a parte, algunas partes
reducidas a polvo de acero. Lo que más me gusta
son los asientos de tela, azul-gris, el primer
coche que compramos juntos, desde hace tiempo
marcado con manchas refregadas -babas,
Lágrimas, helado, ninguna herida, sólo
La mensual sangre del alivio, y el dejarse
ir cuando las aguas rompían.


Sharon Olds
En El salto del ciervo
Versión castellana de Joan Margarit Consarnau y Eduard Lezcano Margarita
Ediciones Igitur.

martes, 5 de junio de 2018

Joan Margarit: Coraje

La guerra ha terminado, pero la paz no llega.
La tarde cae ruda y silenciosa.
Miro a mi abuela -tengo cuatro años-
mientras mea de pie junto al camino
con las piernas abiertas debajo de la falda.
Siempre que lo recuerdo, vuelve el chorro,
poderoso, a caer contra la tierra.
Fue ella quien me enseñó que el amor es
claridad y dureza al mismo tiempo,
que sin coraje nadie puede amar.
No era literatura: no sabía leer.



Joan Margarit
en Un asombroso invierno.
Traducción del propio autor.
Visor.

lunes, 18 de octubre de 2010

Extraña felicidad


FORÊS 2008

De niño pasé solo mucho tiempo.
La vida me devuelve a aquel lugar
donde sin prisas puedo, como los pájaros,
sentir que la distancia está en los ojos.
Por fin la soledad, que comparte conmigo
una mujer mayor enamorada
en su noche, donde tampoco hay nadie.
Los periódicos, sobre una butaca,
son como un animal de compañía
que yace, indiferente, dormitando.
La soledad es una geografía.
No conmemora nada.



Joan Margarit
en Misteriosamente feliz.
Visor.