lunes, 25 de abril de 2011

De Rapsodia

Foto de Cornell Capa


El tiempo nuestro es ya de despedida:
con los adioses viene el viento al pámpano,
como en Valpolicella oscurecida
en la mano de tinte del invierno:
parques, lejanas estaciones pasan
por andenes de invierno, por los cerros
que pierden su color al ser tiznados
en los cristales por la luz que piensa:
así vamos al centro, no a la huida
o a lo abismal, sino al clavel del tiempo,
que nos ve en un espejo llameante,
en un planeta de agua incandescente.
Así las nubes en su oficio pasan,
como Santa Compaña o estantigua,
como la romería del rosal:
no Monsalvat, no Camelot ni Trípoli,
sino el santo Grial de nuestros sueños.
Y de toda la vida, este puñado,
esta gavilla de claveles queda:
tanta palabra por decir tan sólo
la esclavina de plata del amor.

Pere Gimferer
en Rapsodia
Seix Barral.

2 comentarios:

Mastronardi dijo...

Va, me he emocionao. Pero de verdad.

Anónimo dijo...

Este libro ha hecho que desempolve sus libros anteriores. El último que tenía era Vendaval, en península, me parece.Y luego Arde el mar, que me regalaron Diego y José Óscar, me parece, hace años, por un cumpleaños, y el volumen de poesía de visor, también Mascarada, que no sé si salió antes o después de Vendaval. A mí siempre me ha parecido emocionante leerlo, el placer de la belleza elaborada.

Antonio