sábado, 26 de marzo de 2016

Nuno Judice: Guía de cuentas


Deshilvano un rosario de conjunciones
en los dedos de la memoria. Pero
se rompe el hilo y las cuentas deslizan
por el pavimento de la página. Las viejas
de los rostros deshechos por el ocaso corren
tras ellas y las recogen,
sin saber para qué sirven. Espero
a que se duerman para robárselas, oyendo
de sus labios susurros de palabras
dispersas de la frase del sueño. En el patio,
entre tablas amontonadas pura
arder dentro del horno del pan, un reflejo
templado de la luna atraviesa los muros de piedra,
atrayendo hacia fuera de sus huevos de musgo las lagartijas.
Y no veo el camino hacia donde el destino
me lleva; pero voy dejando tras de mí
las cuentas que señalan el tiempo de mis pasos.
Si me pierdo, guiarán mi regreso-
como si el viento y los animales nocturnos
no las fuesen a dispersar muy lejos de mi vista,
y yo no me alejase cada mañana, más y más del patio
de mi infancia.



Nuno Judice
en El fruto de la gramática.
Valparaíso ediciones.

domingo, 13 de marzo de 2016

Lucía Plaza: No life vest un der your seat




(27º 06´N/ 13º 25´W/ LAAYOUNE)

Señores pasajeros
-o más bien sombras-
Recuerden deslizarse en silencio bajo noches sin luna
Recuerden ocupar el mínimo espacio respirar lo justo
No preferir ningún sonido
Aún siendo de dolor miedo o amenaza

Recuerden también pagar con su vida
Este billete sin retorno hacia una herida abierta
Viajando a una velocidad
                                             De unos pocos nudos
A merced de los vientos y corrientes submarinas

Sin salidas de emergencia
                                             Sin ventanillas
Burlando todo tipo de normas internacionales

Señores pasajeros
                               No olviden
Que viajan con sus sueños como único equipaje
No haciéndose responsable la sociedad ni la empresa

Si éstos aparecen rotos o mojados
Flotando en alta mar
Bajo el amanecer violeta


Lucía Plaza Díaz
En Lonely planet. Planeta solitario.
Fractal poesía,

lunes, 29 de febrero de 2016

Andrés García Cerdán: Si tienes miedo


ACUÉRDATE del sur y de los años
felices cuando tengas miedo. Acuérdate
de las cosas hermosas que has vivido,
de la clara paciencia de los árboles,
de la fiebre que ardió en tus ojos porque
tenías sus abrazos puros, todo
el calor sin fisuras de su boca.
Si  tienes miedo, piensa en la mañana
que te vio volar por Carnaby Street
exultante y transida de placer,
loca de amor. Los días te lo dieron
todo y ahora esperan más de ti,
más aún: la codicia, la fragancia,
la alegría y las fuerzas, el valor,
el libre movimiento de tu pelo
que hará desvanecerse la ruindad
de la historia en sus brillos. Si te sientes,
alguna vez, triste, recuerda el cielo
de Marsella o sal a las calles blancas
con los ojos abiertos, dispuesta para todo.
Haz tuyo para siempre el día
en que todo vibraba a tu lado
o abre, con todo tu encanto, un libro
y en voz alta lee, para tus adentros,
el poema que canta los deleites,
los frutos y las rosas del jardín de Epicuro.

Andrés García Cerdán
En Barbarie.
Ediciones Rialp.

lunes, 8 de febrero de 2016

José María Álvarez: XIX

¿Qué puede uno decir?... Es LA GRAN CIUDAD que ya cantó el Romance de Alfonso V. Como escribe con Platen: REMDLING; KOM IN DAS GROBE NEAPEL.

VENÍAMOS de Caserta.
En Posillipo empezó el viento.
Pronto rugía entre los árboles,
erizaba la mar, su verdor se hizo negro.
Alguien dijo: Vamos a la Certosa,
con este temporal será glorioso, imaginaos
Castellamare desvaneciéndose en la lluvia.
Aún siento aquel bramar
del viento, los árboles como vivos,
el olor que subía de las aguas.
Masticabas el mar.
El roce de mis manos, protegiéndome
en el tronco de un fresno,
ese árbol consagrado a Poseidón.
La tarde fue cerrándose
en una obscuridad
embalsamada, gélida.
Los cielos de Giorgone rajados por relámpagos
de fuego frío.
De pronto, todo se detuvo.
Cesó el mar.
Misteriosamente, la bahía
parecía esmerilada.
Y Nápoles brillaba,
su resplandor de puta
fastuoso, sucio, y más allá
el Vesubio, siimpre ahí con la Muerte.
Nos estaba diciendo:
Puedo echaros a los perros cuando quiera.
¿Qué sois, sombras?
¿Habéis olvidado el sabor del miedo?
Y en ese instante, como saliendo
de pedazos de las entrañas
del mar,
entonces ascendió la Luna.
Una Luna inmensa.
Estuve mirándola mucho tiempo,
fundiéndome con ella.
Era más que la Muerte.
Como una perla brillando
en el fondo de una llaga.




José María Álvarez
en Seek to know no more.
Renacimiento.

viernes, 5 de febrero de 2016

Eloy Sánchez Rosillo: Un vaso de agua




















Cuadro de Ramón Gaya


Qué suceso increíble:
llené un vaso de agua y lo alcé hasta mi boca.
Era ya media tarde. Me había detenido
cerca de una ventana, aquí, en mi casa,
en este día tan claro de febrero.
Llegó el vaso a mis labios
y en ese mismo instante lo atravesó de pronto
un haz muy apretado y muy intenso
de luz del sol poniente.
Cuántos asombros. Todo rompió a arder
con lumbre limpia y mágica:
el agua y el cristal, el cuarto entero,
mis ojos y mis manos y mi vida.
Sin dar ni un solo paso estuve en todas partes.
No sé cómo decir lo que ocurrió,
cómo expresar que sucedieron siglos
de redención y bienaventuranza.
Oro licuado y tembloroso el mundo,
astilla viva yo de un súbito diamante.



Eloy Sánchez Rosillo
en Quién lo diría.
Tusquets.

domingo, 31 de enero de 2016

Diego Doncel: La primavera en algunas escenas de video


Alex Kratz

Mira las escenas grabadas en esta tarde de tormenta.

Las terrazas de los bares bajo la lluvia. El pelo húmedo de una chica que ríe antes de bajar por la boca del metro.

El leve color de los paraguas. Las aceras que brillan como el charol.

La primavera viene por el este como un canal recién sintonizado.

En la superficie de las antenas se reflejan las sombras de los vencejos que aún están por llegar.

Las primeras Flores se abren en los vestidos de moda femenina.

En lo que ves ya nada se mantiene inmóvil. Tiene el color de un refresco con Sabor a naranja.

Las nubes desaparecen porque se han ido a hacer cola a las taquillas de los teatros.

Fíjate cómo actúan los equipos de limpieza con los restos últimos del invierno.

Como la belleza es una gama de cosméticos en promoción.

Los peatones cruzan los pasos de cebra cada noche porque la vida canta en los micrófonos de las salas de fiesta.

Igual que entonces, sí, igual que entonces, la realidad se acerca a la barra y empieza dulcemente a beber.

También ahora las bailarinas de los musicales están fumando en las escaleras de servicio con sus labios de color del gin tónic.

Hay risas recorriendo las calles y conversaciones casi clandestinas.

Hay labios rojos como aquel cuadro pop de Alex Kratz.

Como la estela de un ascensor de cristal por la fachada de un edificio, la laca de tus uñas va dejando pequeñas señales luminosas en las sábanas de este hotel.

Ya no es tiempo de pensar, sino de ver de forma distinta.

Ya es tiempo de amar lo nuevo como se ama el futuro.

Ponemos la mirada en los confines como una manera de extender la vida.

La utopía viene.

Pero la utopía es tan frágil como la felicidad, tan frágil como esta primavera.

Recuerda que vivimos en territorios bajo vigilancia.



Diego Doncel
En El fin del mundo en las televisiones.
Visor Poesía.

lunes, 25 de enero de 2016

Benjamín Prado: Roto


Solo, en medio de todo;
estar tan solo
como es posible,
mientras ellos vienen
muy despacio,
se agrupan,
ponen su campamento,
invaden,
talan,
hunden,
derriban las palabras
una a una,
se reparten mi vida,
poco a poco,
levantan su pared
golpe a golpe.

 Después se van;
se marchan
lentamente,
pensando:
-Nunca podrás huir de todo lo que has perdido.

 Tal vez tengan razón.
Tal vez es cierto.

 Pero llega otro día,
el cielo quema
su cera azul encima de las casas;
yo regreso de todo lo que han roto,
busco entre lo que tiene
su propia luz,
encuentro
la mirada del hombre que ha soplado unas velas,
el limón que jamás es parte de la noche;
ato,
pongo de pie,
reúno los fragmentos,
me convierto en su suma.

 Y todo vuelve
otra vez;
las palabras
 llegan donde yo estoy;
son las palabras
perfectas,
las que tienen
mi propia forma,
ocupan cada hueco
y cierran cada herida.
Las palabras que valen para hacer estos versos
y sentarse a esperar que regresen los bárbaros.


Benjamín Prado
en Ecuador.
Poesía Hiperión.