lunes, 2 de marzo de 2020

Un cesto de naranjas

Para Salva Robles
En su cincuenta cumpleaños



Quién nos iba decir,
amigo Salvatore, 
que llegados al otro umbral 
de la estación florida, 
y adentrándose el tiempo 
en el que el viento airado 
cubre de nieve la hermosa cumbre, 
que habríamos de compartir contigo, 
no la dicha -que es algo fugaz- 
sino la gloria 
de quien ya no cumple años 
sino experiencia, 
de quien supo sacar zafiros 
del pozo umbrío 
de las adversidades. 
Tú, rey Midas de la amistad 
que conviertes en oro 
un encuentro azaroso, una llamada, 
para que el cauce fértil 
por donde fluyen 
los amores fraternos se renueve 
siempre distinto y siempre igual. 

 Quién nos iba a decir, 
amigo Salvatore, 
que de algo tan humilde, 
de este puñado de palabras 
que son el pan nuestro de cada día, 
haya podido lentamente 
crecer este árbol tan frondoso, 
que igual que los naranjos 
de tu valle de Guadallhorce, 
convierta la experiencia olorosa 
del azahar 
en esta otra experiencia ya sublime 
de comerse a bocados 
el fruto de la vida.

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