miércoles, 11 de junio de 2014

Raquel Lanseros: Plegaria del clarividente



Ayúdame, Señor, quien quiera que tú seas,
espectro, voz en off, deidad doméstica,
incógnita, yo schopenhaueriano,
hálito cuántico del cosmos unitario.

El enigma delante, lo irrecuperable
detrás, entre pareces vacías y selladas.
La muerte es un amante insobornable
que ignora veleidades en lo lúbrico.

¿Hay resguardo allá arriba? ¿Algún atajo?
¿Es posible un lugar donde la idea
anticipe a quien ha de concebirla?


Llévame a contemplar la intensidad.
Y dime que no es tarde.
Cierro el portón, que quede bien cerrado.
No me sirven las cosas.
      Todas me son ajenas.

Sé que voy a marcharme sin bolsillos.



Raquel Lanseros
en Las pequeñas espinas son pequeñas.
XXIX Premio Jaén de Poesía.
Poesía Hiperión.

miércoles, 4 de junio de 2014

Strindberg: Correspondencia


De correspondencia, Carta a Siri von Essen, 12 de marzo de 1876, fragmento

¡Querida mía! Cree usted que no tiene talento; cree que tener talento es tener buena cabeza, inteligencia -de ninguna manera-; yo no tengo la inteligencia más aguda, pero sí el fuego: mi fuego es el mayor de Suecia y, si usted quiere, yo le prenderé fuego a esta guarida miserable.

August Strindberg
en Strindberg: Escritor, pintor, fotógrafo.
Nórdicalibros.

domingo, 1 de junio de 2014

Juan de Dios García: Football is over




El secuestro de Quini por la tele,
pan, aceitunas, queso, mortadela,
los cromos de la liga con olores,
plastilina, cacao, sudor, viruta,
N´Kono en el España 82,
Rincón en el 12-1 contra Malta.
Regresando del pueblo en el Ibiza
mientras un locutor pierde salud;
sueño, calefacción, aire pesado,
vapor en los cristales del domingo,
pasan semanas, cursos y partidos,
Camus y el Deportivo Montpensier,
la bufanda culé, la milanesa,
elegir entre un derbi y esa rubia,
entre la Supercopa y el examen
de Crítica Moderna y Comparada,
cabeza de cerdo a los pies de Figo,
papá llorando porque baja el Cádiz
en la sala de espera para quimio.



Juan de Dios García
en Ártico.
Germanía.

sábado, 31 de mayo de 2014

Antonio Lucas: Crisis



Ese hombre que no somos nosotros.
Esa madre de enérgica tormenta.
Los pueblos arrasados, ya sabéis,
y sus ruinas por dentro.

Todo estaba pactado,
menos la poesía.

La promesa de un cielo viejo.
el azufre de la indiferencia.
Lo demente sentado en el borde de los huesos.
El tráfico de lo que se calcula:
el rendimiento, lo que no respira,
el acuerdo entre falta e injusticia.
La certeza del valor de lo que brilla.
El crimen como última hipoteca,
su densidad como un rezo.
Siempre falta paraíso una vez roto el milagro.

El presente es un error de los pronósticos.
Con qué decirlo.
El miedo es nuestro único barómetro.
Y vivir es mantener el equilibrio
por tedio o cobardía.
Aceptar lo indemostrable.
Fingir que nuestra vida
no es rueda de obediencia,
que no lo es el silencio.
Ocultar que no antecede la maldad a la Historia.

Somos la certeza de un siempre estar de noche,
la lenta agricultura de siglos de soberbia.

Esto es lo que queda de nosotros,
esta generación que veis aquí,
este buen entendimiento del escombro,
este don de conquistar el fuego
                                        para inmolarse mansamente sin saberlo.



Antonio Lucas
en Los desengaños.
Colección Visor de Poesía.
XXVI Premio Fundación Loewe.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Raúl Vacas: postdata

Postdata



Aún sigo rebañando tu último beso.







Raúl Vacas en
Consumir preferentemente.
Anaya.

sábado, 19 de abril de 2014

Vicente Aleixandre: Como el vilano



Hermoso es el reino del amor,
Pero triste es también.
Porque el corazón del amante
Triste es en las horas de la soledad,
Cuando a su lado mira los ojos queridos
Que inaccesibles se posan en las nubes ligeras.

Nació el amante para la dicha,
Para la eterna propagación del amor,
Que de su corazón se expande
Para verterse sin término
En el puro corazón de la amada entregada.

Pero la realidad de la vida,
La solicitación de las diarias horas,
La misma nube lejana, los sueños, el corto vuelo inspirado del juvenil corazón que él ama,
Todo conspira contra la perduración sin descanso de la llama imposible.

Aquí el amante contempla
El rostro joven,
El adorado perfil rubio,
El gracioso cuerpo que reposado un instante en sus brazos descansa.


Viene de lejos y pasa,
Y pasa siempre.
Y mientras ese cuerpo duerme o gime de amor en los brazos amados,
El amante sabe que pasa,
Que el amor mismo pasa,
Y que este fuego generoso que en él no pasa,
Presencia puro el tránsito dulcísimo de lo que eternamente pasa.

Por eso el amante sabe
Que su amada le ama
Una hora, Mié tras otra hora sus ojos
Leves discurren
En la nube falaz que pasa y se aleja.
Y sabe que todo el fuego que común se ha elevado,
Sólo en él dura. Porque ligera y transitoria es la muchacha
Que se entrega y rehúsa,
Que gime y sonríe.
Y el amante la mira
Con el infinito amor de lo que sabe instantáneo.
Dulce es, acaso más dulce, más tristísimamente dulce,
Verla en los brazos
En su efímera entrega.
"Tuyo soy dice el cuerpo armonioso-,
Pero solo un instante.
Mañana,
Ahora mismo,
Despierto de este beso y contemplo
El país, este río, esa rama, aquel pájaro..."

Y el amante la mira
Infinitamente pesaroso –glorioso y cargado-.
Mientras ella ligera se exime,
Adorada y dorada,
y leve discurre.
Y pasa, y se queda. Y se alza y vuelve.
Siempre leve, siempre aquí, siempre allí; siempre.
Como el vilano.


Vicente Aleixandre
en Historia del corazón.

viernes, 25 de octubre de 2013

Eloy Sánchez Rosillo: Instante



¿CÓMO no estar conforme precisamente ahora
-e incluso para siempre- con la vida,
cuando el sol de esta tarde fría y azul,
muy bajo ya, se ade

ntra por mi casa
y hasta el fondo penetra sin ningún titubeo
y convierte a su paso cuanto toca
en oro vivo y repentino, en oro
que nada durará, pero que llena
de compasión el mundo para mí en este instante?





Eloy Sánchez Rosillo
en Antes del nombre.
Tusquets editores.