Mostrando entradas con la etiqueta Alberto Chessa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alberto Chessa. Mostrar todas las entradas

domingo, 16 de junio de 2024

Alberto Chessa: V (En el Libro del viaje nocturno, Ibn Arabí)

 En el Libro del viaje nocturno, Ibn Arabí

sugiere que la Tierra es un esbozo

de algo futuro, algo que aún está por llegar.


Así de extraño es el amor también:

solamente sonándose a sí mismo

acaba por cobrar verdaderamente apariencia.

El sueño del amor es su verdad.


Mi amor, te hablo a ti ahora: entra en la tierra.

adentro está la casa. Ayúdame

a distinguir raíces de cimientos,

los surcos de las grietas, el riego de la sangre.

Rodemos hacia arriba,

perdámonos en el ascenso:

hierbas que crecen tierra afuera,

anémonas de luz en el relámpago.


En tus manos el cielo queda cerca,

promesa de otro cielo ya sin sombra,

abanico de luna. En tu secreto

crecen las flores

como crecen tus manos, más y más:

hasta alcanzar la altura de un planeta,

hasta el amanecer de un orbe

ni siquiera soñado todavía.


Hoy te llamas amor. Tu voz gatea

por las montañas, abre

rutas al aire para que se filtre la luz.

Trabajemos la tierra desde el aire,

desde las alas, desde el vuelo,

con la sabiduría que da el haber amado.

Al fin llegó la hora, nuestra hora,

y es la hora de vivir todo en plural:

las semillas, los frutos, las cosechas.


Escucho en ti la música del agua.

Soy de ti, formo parte de tu arcilla.

No dejes de venir, hay tarea pendiente.

Hemos de completar el cielo de otra Tierra





Alberto Chema

en Palabras para luego.

Colección Signos de Huerta y Fierro editores.


viernes, 23 de julio de 2021

Alberto Chessa: Poemas de Anatomía de una sombra

YO SÉ MUY POCO, Y DE LA VIDA CASI NADA.

A la fuerza he aprendido dos cosas de la muerte.


Pero sé que uno es nadie si no ama en otros ojos.


Hoy he visto a mis hijas jugando con su sombra

y poblando la tierra de todos sus reflejos


***


CUERPO DE VÍA LÁCTEA, CUERPONIEVE,

tiburón blanco, hambriento, en duermevela,

cuerpollama que tizna antes del tacto,

silueta de orbe, esfera tú armilar,

cuerpo anda ares, agua ya, aguacuerpo


***


COMO ESCAMAS DE UNA SERPIENTE

los desiertos jamás están parados


***


 RECUERDOS LEONADOS, NERVADURAS

Que crecen piel afuera. Hablamos desde el polvo.


¿Cuántos nosotros son posibles todavía?


Hoy somos parteluz

que fractura el silencio en dos silencios.


Como el amor, un cuerpo siempre está inacabado.

Como el amor, la sombra no conoce fronteras.




Alberto Chessa

En Anatomía de una sombra.

UMU. Editum.

Premio Dionisia García.

lunes, 23 de diciembre de 2019

Alberto Chessa: Manan los nombres

Mojado todavía
de sombras y pereza. 
ÁNGEL GONZÁLEZ

Creo en tu cuerpo,
en la arcilla y el barro de tu vientre,
en la cavidad donde se refracta
el exterior que nos circunda,
mientras relleno el tiempo de la espera
con migajas de pan en cada verso.

Creo en tu cuerpo ayer y esta mañana,
porque también a mí me da escondrijo
y me recuerda que seremos vida,
que todo sigue oculto en lo visible

y todo lo visible aguarda
su solución,
su clave,
santo y seña.

Ajenas en el puro ser,
aún nadies,
nuestras dos diminutas odiseas
¿dejarán para siempre un vestigio o una ruina
en el cuévano de ese vientre?
¿Habrán sabido ya que la tristeza
del singular jamás irá con ellas?
¿Nos enseñarán a nosotros
a convivirnos con el miedo?

Creo e tu cuerpo y lo acaricio y toco
como las yemas se deslizan
por la extensión cerrada de un piano,
tentando los sonidos,
ensayando la noche,
dejando que la música se nazca
en continuo presente.

Cuando asomen por la bocana
esas dos manecillas sin reloj,
mar todavía sin orillas,
vivir quizá les quedará muy grande,
inmenso muro para un verso incipiente,
estatuas que irán tomando rostro
en la caja vacía de un museo.

Todavía no saben
que acabarán el viaje en el origen,
que solo hay una forma de apearse en la vida
y es manchándolo todo.
Como se esparce el vino de un vaso derramado.
Como manan los nombres
cuando se dicen en voz alta.

Creo en tu cuerpo.
En Alicia.
En Lucía.

Me creo de tu cuerpo
y con eso me basta

Alberto Chessa
en Un árbol en otros.
La estética del fracaso.

miércoles, 5 de julio de 2017

Alberto Chessa: La mirada de Ulises

Te contaré mi viaje:
un momento que asume los momentos,
que resume en su trémolo lo que fue y bien será,
porque en la piel se estarce el sudor de la mañana,
pero también mañana es un viaje al ayer.

La vista asida a la ventanilla del coche
mientras cruzamos las fronteras,
donde nadie es de aquí, y en cuanto se pronuncia
(aquí) deviene un nombre propio que a nada nombra.
Hay que andar hacia el otro, traspasarlo,
para alcanzarnos a nosotros mismos:
la primera mirada sólo existe
en tanto que se busca, una espera
aún por revelar. In my end is my beginning.

Y por eso eres tú la misma y su contraria
en todas las mujeres que jalonan mi ruta,
hablándome en mi lengua o en idiomas
que desconozco pero sé qué dicen:
lloro porque no puedo amarte, y porque
la Historia a ratos baila de puntillas,
Lenin guillotinado (como todos los dioses)
en el vals del Danubio. Parece que fuera a levantar
el telón sin aviso, que lograremos resolver al fin
el jeroglífico de balas y morteros
que ensucia el mar de tarde en tarde.
La niebla es una fiesta, algunos muertos
escampan en la niebla. Ya es la hora
¿Cuánto ha durado el viaje? ¿Un día? ¿Treinta años?
¿Cuántas décadas hay entre el martes y el miércoles?
Es hacia dentro donde la mirada
palpa las cosas, reconoce,
como manos de ciego. Donde el viaje
no empieza ni termina. Donde el verso extravaga.
Donde la luz es otra



Alberto Chessa
en La impedimenta.
Huerga & Fierro, 2017.

viernes, 19 de julio de 2013

Alberto Chessa: Sobre la piel

Excavé en cada verso en busca de agua.
En su lugar hallé unas ruinas,
Celosas, como Lázaro, de haber muerto dos veces.
Nada que descifrar: sólo asumirlo,
Sin doma, a brida suelta, como alfabeto propio.
El poema no quiere decir, quiere ser: ser
En sí mismo, en los otros; inventar,
Ya que no florecer, la rosa en cada sílaba.
Sabemos bien que el hombre no soporta
Un exceso de realidad. Tampoco
Lo contrario: el silencio y los desiertos,
Que al cabo dictaminan la renuncia al poema.
La escultura de hielo que Poero de´Medici
Encargó a Miguel Ángel,
Para ganarle el paso a la nieve acumulada
En el patio de su palacio florentino.
Se derritió la nieve y la obra con ella.
Lo conocemos por Vasari,
Que acaso lo intenvó. Y así

Alberto Chessa en
en la radiografía apareció la piel.
Huerga y Fierro editores.

Alberto Chessa (sin barba)

jueves, 20 de octubre de 2011

La osamenta


DEBIERA uno vivir su vida lejos de sí mismo.
Lejos de todas las nubes de su infancia
Y de la tempestad del mediodía.
Lejos de la aspereza de los sueños más lúcidos,
Esos en los que cada rostro cobra una historia
Sancionada después en pingües callejeros,
En brújulas de saldo con agujas que hieren
O nada más que estrellas.
Lejos de la vejez que sólo es un invento
Y los colores que no existen
Aunque uno se desmuera por buscarlos.
Ceniza maloliente de tantos despertares.
Mano fría que quema cuanto toca.
Osamenta que dice
Lo que la piel humanizada calla


Alberto Chessa
en La osamenta.
Rialp. 2011.