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domingo, 18 de julio de 2021

Moya Cannon: Grannog

 En el lugar del lago donde crece un fresno 

ha quedado al descubierto un anillo de piedras 

con la sequía de verano.

No lo bastante alto como para ser una isla, 

contiene un disco de agua más calma 

en el agitado lago.


Los árboles han ganado la vía férrea detrás de nosotros; 

más atrás, el camino va hacia el este; 

mientras dos líneas paralelas en el tiempo y el espacio 

huyen de nosotros, 

este círculo descubierto nos atrae.

En los pueblos sumergidos 

las campanas tañen sólo para los marinos y para los crédulos, 

pero esta gargantilla de húmedas piedras, 

vestigio de una Atlantis vallada, 

nos toma a todos de la garganta.


No sabemos qué cuentas o cuchillos 

quedaron atrapados en el húmedo ámbar del lago pantanoso, 

pero muchos de nosotros deseamos vivir en el agua 

y reconocemos este afloramiento 

de antiguos hogares de amor y pena.


A una atribulada parte de nosotros le resulta familiar 

la gente que trazó un círculo en el agua, 

cargó botes con piedra 

y erigió una isla seca y un fuerte 

con todo un lago por foso.




Moya Cannon

En Aves de invierno y otros poemas.

Traducción  de Jorge Fondebrider.

Editorial Pre-textos. Colección la cruz del sur.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

George Moore: Retrato singular


Creo que tenía miedo de que me cogiera y me besara. Como toda mi historia gira en torno a él, quizá debería describirlo de forma más completa, y para hacerlo te diré que era un tipo alto y flaco con anchas y sobresalientes caderas, y un cuello alargado y fino. Su cuello me asustaba tanto como el resto de su cuerpo, a no ser que fuera su nariz, que era muy grandota, o que sus ojos melancólicos, que eran azul claro y muy pequeños, y que tenía hundidos muy dentro en la cabeza. Era mayor, pero no puedo decir cuánto, porque a los niños todo el mundo les parece mayor excepto los niños. Era el ser más feo que el que hubiera podido ver nunca en un libro de hadas, y yo suplicaba que no me dejasen solo en la sala de estar; y estoy seguro de que a menudo le pedía a mi padre y a mi madre que escogieran otras habitaciones, lo que nunca hacían, porque a ellos les caía bien Albert Nobbs.

George Moore
en La vida singular de Albert Nobbs.
Funambulista.
Traducción de Gonzalo Gómez Montoro.