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sábado, 29 de noviembre de 2014

Anne Carson: El Beckett de ella

Visitar a mi madre es como empezar con una obra de Beckett.
                Conoces esa sensación de atravesar la corteza,
la densa oscuridad oh no del pequeño cuarto
con paredes demasiado estrechas, tan predecibles.
Tintineo y súbito esfumarse de juguetes que son de la memoria
y por error aparecen ahí, vagando asfixiados
                                                                  en la página del dolor.
                                                                               Peor
                                                                 responde cuando pregunto,
                                                   a pesar del (¿era abril?) brillo vivaz de sus ojos:
"salimos a remar por el Lago Como"
asoma apenas de sus labios.
                  Nuestro amor, ese locuaz instigador,
                               recorre el cuarto
                                             azotándolo todo
                                                               y se esconde otra vez.


Anne Carson
en Decereación.
Vaso roto poesía.
Traducción de Jeannette L. Clariond.

martes, 6 de febrero de 2007

Anne Carson: El suéter azul de papá

El suéter azul de papá
Hoy cuelga del respaldo de la silla de la cocina
donde siempre me siento, cuelga
del mismo respaldo y de la misma silla donde solía sentarse.
Me lo pongo al entrar,
como él solía, sacudiendo
la nieve de sus botas.
Me lo pongo y me siento en la oscuridad.
Él no haría esto.
Lajas de frío caen desde el hueso de la luna.
Sus leyes eran un secreto.
Pero recuerdo el momento en que supe
que perdía el juicio dentro de sus leyes.
Estaba de pie en la curva de la entrada cuando lo vi.
Llevaba puesto el suéter azul con los botones abrochados hasta
el cuello.
No sólo porque era una calurosa tarde de julio
pero la mirada en su rostro...
como un niño a quien la tía vistió temprano en la mañana
antes de un largo viaje
en trenes fríos y venteados andenes
sentado muy tieso en la orilla de su asiento
mientras las sombras, como largos dedos,
sobre almiares dejados atrás,
aún lo estremecen
porque él viaja mirando hacia atrás.

Anne Carson
ha publicado La belleza del marido
en castellano.