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domingo, 28 de mayo de 2023

Carlos Marzal: Blindaje

 Soy casi indestructible, porque tuve

una niñez feliz, 

                            porque me amaron 

y supe que me amaban, y aún lo sé.


Soy casi invulnerable, 

                                    cuando tengo 

a mis hijos en b razón, y procuro 

que sepan que los amo, y amaré.


Soy casi irreductible, porque vivo 

de rescatar al niño aquel que fui. 

La infancia es el sustento de mi fe.



Carlos Marzal

En Euforia.

Tuesquets. 

sábado, 13 de mayo de 2023

Carlos Marzal: Metal pesado

 Igual que sucedía, siendo niños,

con las mágicas gotas de mercurio,

que se multiplicaban imposibles

en una perturbada geometría,

al romperse el termómetro, y daban a la fiebre

una pátina más de irrealidad,

el clima incomprensible de los relojes blandos.

 

Algo de ese fenómeno concierne a nuestra alma.

En un sentido estricto, cada cual

es obra de un sinfín de multiplicaciones,

de errores de la especie, de conquistas

contra la oscuridad. Un individuo

es en su anonimato una obra de arte,

un atávico mapa del tesoro

tatuado en la piel de las genealogías

y que lleva hasta él mismo a sangre y fuego.

 

    No hay nada que no hayamos recibido

ni nada que no demos en herencia.


    Existe una razón para sentir orgullo

en mitad de esta fiebre que no acaba.

 

Somos custodios de un metal pesado,

lujosas gotas de mercurio amante.

 


Carlos Marzal 

en Metales pesados,

recogido en la antología Sin porqué ni adónde.

sábado, 31 de octubre de 2009

Insomnio en Bogotá


A José Manuel Caballero Bonald


Arde la noche fuera
a fuego oscuro.
Arde el mundo al alcance de la mano.
Las llamas de vivir me incendian todo.

Yo estoy lejos de mí,
lejos de casa,
lejos de todo aquello que no arde.

Suena en quejumbre cerca la autopista,
relinchos del asfalto humedecido
de este équido ciudad en que no hay nadie.

Se abaten desde el cielo, negras alas,
las maldiciones de unas tumbadoras,
como un vudú del aire
con el aire.

Una oscura jauría, más que humana,
ladra a lo lejos sus jaculatorias.

Cuándo podré dormir,
rescoldo de querer, ya fuego fatuo.

Cuándo podré dormir,
y deponer mi yo, darme armisticio
en esta eternidad tan desvelada.

He llegado hasta aquí:
hasta la arista al rojo de la noche,
hasta la tea en blanco de lo oscuro.

Ahora prefiero no cerrar los ojos.
Dejarme enceguecer de tanto fuego.

Supura el mundo por su carne en vela
esta candente lava de estar vivo.

Cinerario de mí.
Soy mi urna insomne.
Ceniza sin razón.
Mi cinerario.

Carlos Marzal
en Ánima mía.
Tsquets editores. Nuevos textos sagrados.