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sábado, 8 de junio de 2024

Czeslaw Milosz: A un avellano

 No me reconoces, pero soy yo, el mismo

Que cortaba tus varas marrones para hacerse un arco,

Varas esbeltas y sencillas para llegar al sol.

Has crecido, tu sombra es enorme, has retoñado.

Lástima que ya no soy aquel chico.

Te cortaría una rama porque, ya lo ves, ando con un bastón.


Me gustaba tu corteza, marrón con una capa blanca,

De un color totalmente de avellano.

Me alegran los que han resistido, los robles y los fresnos,

Pero tú eras quien me alegraba más,

Como siempre hechicero, con las perlas de tus avellanas,

Con generaciones de ardillas que bailaban en ti.


Hay algo de reflexión heraclitiana cuando estoy aquí,

Recordando a mi yo pasado

Y la vida que ha sido, y cómo habría podido ser.

Nada perdura, aunque todo perdura: una enorme constancia.

Y en ella intento localizar mi destino,

Que, en realidad, nunca he querido aceptar.

Era feliz con mi arco, entrando en la orilla de un cuento.

Lo que después me sucedió es para encogerse de hombros:

Solo es biografía, es decir, una invención.


                            Post scriptum


Biografía, es decir, una invención o un gran sueño.

Capas de nubes en un trozo de cielo entre la claridad de los abedules.

Viñedos amarillos y pardos al atardecer.

Por un tiempo breve fui un servidor y un viajero.

Absuelto, vuelvo por un camino inexistente.


Szetjnie-Napa Valley, otoño 1997.




Czeslaw Milosz 

en Tierra inalcanzable (antología poética)

Galaxia Gutengerg/Círculo de lectores.

Traducción de Xavier Farré.

lunes, 29 de mayo de 2023

Adam Zagajewski: Dos poemas de Verdadera vida.

 DROTTNINGHOLM


Una fotografía de hace años: mis padres

ante el palacio de Drottningholm

cerca de Estocolmo.

Era tal vez en septiembre,

un mes de despedidas y éxtasis.


Padre con una corbata

y el pañuelo de madre

(la elegancia de antes del 68).

Me miran con atención,

amigablemente, con mimo.


Y más arriba, encima de ellos,

las indiferentes nubes grises

y un poco de sol que ilumina

las siluetas de los turistas. Uno

quisiera entrar en su corazón.

____________


HIGOS


Los higos son dulces, pero duran poco.

Se echan a perder rápido al transportarlos,

dice el propietario de la tienda.

Como los besos, añade su mujer,

una viejecita encorvada de alegres ojos.




Adam Zagajewski

en Verdadera vida.

Acantilado.

Traducción de Xavier Farré.

martes, 17 de octubre de 2017

Adam Zagajewski: Julio

Es julio, los mirlos ya han dejado de cantar
.Estoy sentado en un banco a la orilla de un lento río,
Escucho una discusión de dos amantes llena de odio,
No los conozco y nunca los voy a conocer.

Sudados deportistas corren por el camino.
El solo de la mañana brilla indiferente
En la tranquila agua oscura,
Una encarnación de la pasividad.

Un chiquillo lleva una bolsa de plástico
Con las letras chillonas Men´s Health.
Las almas no se encuentran casi nunca,
Los cuerpos luchan al amparo de la oscuridad.

Por la noche cae una lluvia delicada como un haikú.
Al amanecer sobre la ciudad balbucean unas campanas ligeras.
Mientras sigamos vivos.



Adam Zagajewski
En Asimetrías.
Traducción de Xavier Farré.
Acantilado.

martes, 18 de noviembre de 2014

Wisława Szymborska: Dos poemas de Hasta aquí



RECIPROCIDAD

Hay catálogos de catálogos.
Hay poemas sobre poemas.
Hay obras sobre actores representadas por actores.
Cartas motivadas por cartas.
Palabras que sirven para explicar palabras.
Cerebros ocupados en estudiar el cerebro.
Hay tristezas contagiosas al igual que la risa.
Hay papeles que provienen de legajos de papeles.
Miradas vistas.
Casos declinados por caso.
Grandes ríos con gran participación de otros pequeños.
Bosques hasta sus bordes desbordados de bosque.
Máquinas destinadas a construir máquinas.
sueños que de repente nos arrancan del sueño.
Salud necesaria para recuperar la salud.
Escaleras tan hacia abajo como hacia arriba.
Gafas para buscar gafas.
Inspiración y espiración de la respiración.
y ojalá de vez en cuando
odio al odio.
Porque a fin de cuentas
lo que hay es ignorancia de la ignorancia
y manos ocupadas en lavarse las manos.

A MI PROPIO POEMA

en el mejor de los casos
serás, mi querido poema, atentamente leído,
comentado y recordado.

En el peor de los casos
sólo leído.

Hay una tercera posibilidad:
aunque escrito,
un instante después arrojado a la papelera.

Puedes optar aún por utilizar una cuarta salida:
desaparecer no escrito
ronroneando satisfecho algo para tus adentros.



Wisława Szymborska
en Hasta aquí
Bartleby Editores.
Traducción de Abel Murcia y Gerardo Beltrán.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Caras y No pensaba en la estética de A.Z.



CARAS

Al atardecer se iluminaron en la plaza las caras de la gente
que no conocía. Miraba con avidez
las caras humanas: cada una era diferente,
cada una decía algo, quería convencer,
se reía, sufría.

Pensé que las ciudades no las construyen las casas,
ni las plazas o las avenidas, los parques, las anchas calles,
sólo las caras que se iluminan como lámparas,
igual que los sopletes de los soldadores que por la noche
reparan el hierro entre nubes de chispas.


NO PENSABA EN LA ESTÉTICA

Cuando en los años ochenta mi padre copiaba
para sus amigos mi poema "Ir a Lvov"
(me lo explicó pasado mucho, mucho tiempo,
un poco cohibido), no pensaba quizá en la estética,
en las metáforas, sílabas, en un sentido más profundo,
sólo en la ciudad que amó y perdió, en la ciudad
donde quedaron detenidas, como un rehén,
su juventud, su revelación, el encuentro con el mundo,
y seguramente golpeaba las teclas de su antigua y fiel
máquina de escribir con tanta fuerza que, si hubiéramos
conocido mejor las leyes de la conservación de la energía,
sobre esta base podríamos
reconstruir al menos una calle
de su primer entusiasmo.


Adam Za gajewski
en Mano invisible.
Editorial Acantilado.
Traducción de Xavier Farré.

domingo, 20 de abril de 2008

Poemas de Wislawa Szymborska: Instante

UNA DEL MONTÓN



Soy la que soy.

Casualidad inconcebible

como todas las casualidades.


Otros antepasados

podrían haber sido los míos

y yo habría abandonado

otro nido,

o me habría arrastrado cubierta de escamas

de debajo de algún árbol.


En el vestuario de la naturaleza

hay muchos trajes.

Traje de araña, de gaviota, de ratón de monte.

Cada uno, como hecho a medida,

se lleva dócilmente

hasta que se hace tiras.


Yo tampoco he elegido,

pero no me quejo.

Pude haber sido alguien

mucho menos individuo.

Parte de un banco de peces, de un hormiguero, de un enjambre,

partícula del paisaje sacudida por el viento.


Alguien mucho menos feliz,

criado para un abrigo de pieles

o para una mesa navideña,

algo que se mueve bajo el cristal de un microscopio.


Árbol clavado en la tierra,

al que aproxima un incendio.


Hierba arrollada

por el correr de incomprensibles sucesos.


Un tipo de mala estrella

que para otros brilla.


¿Y si despertara miedo en la gente,

o sólo asco,

o sólo compasión?


¿Y si hubiera nacido

no en la tribu debida

y se cerraran ante mí los caminos?


El destino, hasta ahora,

ha sido benévolo conmigo.


Pudo no haberme sido dado

recordar buenos momentos.


Se me pudo haber privado

de la tendencia a comparar.


Pude haber sido yo misma, pero sin que me sorprendiera,

lo que habría significado

ser alguien completamente diferente.

(G.B.)


Wisława Szymborska

En Instante.

Ediciones Igitur.

Traducción de Gerardo Beltrán y Abel A. Murcia Soriano.

Poemas de Wislawa Szymborska: Dos puntos

MAÑANA – SIN NOSOTROS




Se esperaba una mañana fría y con niebla.

Por el oeste

Se avecinan nubes de lluvia.

La visibilidad será escasa.

Condiciones adversas para la circulación.


Según avance la jornada, la gradual

influencia de una cuña anticiclónica por el norte

hará posibles algunos claros.

A pesar de ello, ráfagas fuertes y racheadas de viento

Pueden ir acompañadas de tormentas.


Por la noche,

cielos despejados en casi todo el país,

sólo en la parte sureste

podrían darse algunas precipitaciones.


Las temperaturas bajarán considerablemente,

pero aumentará la presión atmosférica.


El día siguiente

se anuncia soleado,

si bien a los que siguen viviendo

todavía les será de utilidad el paraguas.

(A.M.)

__________________


EL VIEJO CATEDRÁTICO



Le pregunté sobre aquellos tiempos

en que éramos tan jóvenes,

ingenuos, entusiastas, tontos, inexpertos.


Algo de eso ha quedado, excepto la juventud

-respondió.


Le pregunté si todavía sabe a ciencia cierta

lo que es bueno y lo que es malo para el hombre.


La más mortífera ilusión posible

-respondió.


Le pregunté por el futuro,

si lo sigue viendo claro.


He leído demasiados libros de historia

-respondió.


Le pregunté por la fotografía,

esa en el amrco, sobre el escritorio.


Fueron, pasaron. Mi hermano, mi primo, mi cuñada,

mi esposa, mi hijita sobre las rodillas de mi esposa,

el gato en los brazos de mi hijita,

y un cerezo en flor, y sobre el cerezo

un pájaro volador no indentificado

-respondió.


Le pregunté si es a veces feliz.


Trabajo

-respondió.


Le pregunté por los amigos, si todavía tiene.


Algunos de mis antiguos ayudantes,

que también tienen antiguos ayudantes,

la señora Luzmila, que gobierna mi casa,

alguien muy cercano, pero en el extranjero,

dos señoras de la biblioteca, las dos sonrientes,

el pequeño Gregorio de enfrente y Marco Aurelio

-respondió.


Le pregunté por la salud y por su estado de ánimo.


Me prohíben el café, el vodka, los cigarros,

cargar recuerdos y objetos pesados.

Tengo que fingir que no lo oigo

-respondió.


Le pregunté por el jardín y el banco en el jardín.


Cuando la noche es serena observo el cielo.

No deja de asombrarme cuántos puntos de vista hay ahí

-respondió.


(G. B.)

Wisława Szymborska

En Dos puntos.

Ediciones Igitur.

Traducción de Gerardo Beltrán y Abel A. Murcia Soriano.

lunes, 29 de enero de 2007

Como terminan los payasos

Un viejo payaso reparte folletos en la estación, anuncian
un circo ambulante.Sin duda, es así como terminan
los payasos: sustituyendo una máquina (o a un niño).
Lo observo atento: quiero saber cómo terminan los payasos.

Entre la melancolía y la salvaje risa contagiosa
desaparece lentamente el equilibrio lleno de encanto;
año tras año el surco de las mejillas es más profundo,
y al final queda la desesperanza de una nariz demasiado grande

y movimientos torpes de anciano, ya no son una parodia
de los saludables e irreflexivos, son un panfleto que culpa
la imperfecta constitución del cuerpo, el error
del arquitecto. Queda la luz de la ancha frente, la lámpara
de una tez demasiado blanca (ahora sin polvo), unos labios
finos y unos ojos por los que mira ya un extraño, se asoma
con frialdad alguien que podría ser el futuro inquilino del rostro
(si se consiguiese prorrogar el alquiler de esa tristeza).

Es así como terminan los payasos, cuando se adentra en nosotros
la gran indiferencia del mundo, amargamente, como plomo en la boca.

Adam Zagajewski
Deseo,
traducción de X. Farré
Acantilado.