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viernes, 5 de enero de 2024

Rubén Martín Díaz: Gorriones

 En soledad,

aunque no lo precise,

he puesto mi mirada entre las cosas

que todos tienen cerca

y nadie ve.


Extraño es contemplar la realidad

sin prisas,

sin lamentos ni agobios,

seguro de alcanzar lo perdurable,

lo que queda -en esencia-

desnudo al despojarlo de su cáscara.


Y es la pura verdad, que me golpea.

U es tan cierto que duele.


Alguien dijo que un pájaro 

tan pobre como lo es

un sencillo gorrión de la ciudad

no canta,

que no puede cantar,

que es este un don de largo inmerecido

para un ave discreta.


En mis poemas, sin embargo,

los gorriones elevan su conciencia

por encima de todo,

entonan melodías sorprendentes

que propagan sus límites

y despejan el aire revelado

del humo de vehículos y fábricas.


En el ciclo latente de la vida

y en el propio poema,

no todo está perdido ni es real

lo que real parece.




Rubén Martín Díaz

en Lírica industrial.

Ediciones Rialp.

jueves, 17 de junio de 2021

Rubén Martín: Las ruinas

 RECUERDO un bosquecillo a las afueras

de la ciudad de infancia,

muy cerca, casi al lado del psiquiátrico,

detrás del instituto

al que todos llamábamos La Uni,

y a unos doscientos metros separado 

de la antigua autovía.


Aquel frondoso bosque

de cuento o de película de medo;

aquella selva joven que al llegar nos nombraba

con voz de bruja buena,

de sirena engañosa;

aquel inhóspito lugar donde la noche

ocupaba sus hojas también durante el día;

aquella oscuridad de ramas secas,

curvadas en el aire, macilento y escaso.


Pero detrás de su espesura, todavía peor:

un camino harapiento entre bancales

complacidos de cardos

y al fondo la silueta de una fábrica en ruinas.


Recuerdo aquella cruz de madera tallada

en mitad del camino.


Recuerdo las pintadas con motivos satánicos

extendidas por todas las paredes

siniestras.


Y a veces, cuando sueño muy profundo

y bajo al corazón de la memoria,

recuerdo todavía

las sombras que sin cuerpo deambulaban

por las altas ventanas de la imaginación.



Rubén Martín Díaz

en Un tigre se aleja.

Renacimiento.

domingo, 5 de junio de 2016

Rubén Martín Díaz: Dos poemas de Arquitectura o sueño

En el jardín

Light breaks where no sun shines.
Dylan Thomas

Leo a Dylan Thomas bajo el estanque sideral. Una luz redonda, aquilatada, vierte el sonido de un oboe nocturno engalanado de grillos. Huele a tierra horneada. La ciudad, al fondo, espejea como brasas de un fuego contenido, aún sin apagar. Todo está en brazos de un orden perfecto. La vida me es propicia y me concede el placer de disfrutar de la lectura sin que nada lo enturbie. Aprendo, pues, a valorar su efímera benevolencia. No exijo, acepto, cumplo, doy las gracias: es todo cuanto sé hacer. A través de esta dicha, la intuición de una luz desmadejada prende al aire sin sol. El día es un proyecto con visos de futuro. La noche, sin embargo, la ebriedad presente con que fluyen los versos del poeta galés bajo mis venas.


El mirlo blanco

La lluvia deshace acuarelas sobre las alas del mirlo; sencillez y belleza en la arquitectura de lo natural. ¿Arquitectura o sueño? De igual forma, retoño de un milagro que pinta acrobacias de pátinas nunca antes contempladas: remolinos de incienso respirados por mis ojos, aroma visto que entibia mi alma y la abreva con cal latiente. En la plata líquida del día, vertida desde una terma celestial, el mirlo se enjuaga su plumaje entallado y renace blanco de tan puro, trasparencia apenas bajo el vértice primero que la luz convoca. Cuerpo vivo en apariencia de nieve -arquitectura o sueño, es indistinto-, su sola imagen me confirma.


Rubén Martín Díaz
en Arquitectura o sueño
Editorial La isla de Siltolá.

viernes, 18 de octubre de 2013

Rubén Martín: Preludio a El mirador de piedra

Pedro Cano

PRELUDIO


Si algo te asombra, entra. No declines
estar
en eso que deseas.

No lo mires. Contempla. Date a ello.

Ten por seguro
que habrá estado esperándote
antes de que llegaras.

Si el bosque te respira,
abre el pulmón. Sé árbol.

Si la piedra entorpece tu camino,
entonces cógela,
hazte piedra en tu mano
y prolonga tu cuerpo en la distancia
cuando la arrojes.

Si es la isla que te observa desde lejos,
piénsate en ella;
                         incluso el agua cambia
todos sus átomos
llegada al barro que limita
la orilla.

Si es la llama
que vertebra la bóveda del aire,
crece en el fuego. Cumple sus designios.

Si el animal se asusta.
entra en su miedo. Dale paz. No vayas
tras él.

Y si es la luz
que unta de otoños este mirador
desde el que observas,
                                    déjala cruzar
tu cuerpo

y que en él se ilumine con justifica.



PÁJARO NOCTURNO

Ronda la luz el pájaro nocturno,
abreva en la simiente de la tarde
y canta:
compone sombras.

El aire encuentra su perfil de rama.

La música del árbol
encuende el nido oculto de luciérnagas
que baten fuerte
sus alas,
como brasas de hoguera sobre un fondo
de terciopelo negro.

Entiendo aquí la evolución del día
en su antigua costumbre
de asolar los paisajes
y enlutar su inocencia contemplada.

Pienso en la vida en el calor del párpado.

Afuera humea el ascua de la noche:
las cenizas del pájaro cantor.


Rubén Martín
en
El mirador de piedra.
Editorial Visor.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Armonía


UN avión surca el cielo de la tarde.
Desde la tierra
apenas es un punto en la distancia,
un matiz pasajero cuyo efecto
son dos surcos abiertos entre nubes,
y poco más.
Es destino del Hombre
es una trayectoria indeclinable
por burlar, una y otra vez, los límites
de la naturaleza.
Cuánta hermosura existe en los detalles
que sean nuestros días, y qué pocos
somos los que apreciamos
ese pequeño gesto de la luz
en el abismo.
Ocurre en estos casos
un extraño fenómeno: el ritmo
del tiempo nos lo marca nuestro espíritu,
el cuerpo ya se encarga de otras cosas
-esto es algo distinto-,
no se trata de Física
sino más bien de Química,
de estar en armonía con el cosmos
y con nosotros mismos.
En fin, nada es igual ni se repite:
aquella luz que surca el vivo cielo
no será para siempre.

Rubén Martín
en El minuto interior.
Ediciones Rialp. Premio Adonáis 2009.