Los nombres no designan a las cosas:
las envuelven, las sofocan.
Pero las cosas rompen
sus envolturas de palabras
y vuelven a estar ahí, desnudas,
esperando algo más que los nombres.
Sólo puede decirlas
su propia voz de cosa,
la voz que ni ellas ni nosotros sabemos,
en esta neutralidad que apenas habla,
este mutismo enorme donde rompen las olas.
Roberto Juarroz
En Poesía vertical.
Cátedra.
Edición de Diego Sánchez Aguilar.