Mostrando entradas con la etiqueta Inma Pelegrín. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Inma Pelegrín. Mostrar todas las entradas

domingo, 4 de abril de 2021

Inma Pelegrín: Plantones

 He visto que las cosas

Cuando buscan su centro

Encuentran su vacío.

Federico García Lorca


El otoño pasado 

quedaron olvidadas 

unas pocas castañas en el cesto.

Brotaron como brotan 

las cosas, porque sí. 

Plantarlas fue tan fácil 

como enterrar su carne, 

su voluntad redonda de semilla.

No servirá de nada -nos dijimos-.

Una de ellas creció. Sus cinco vástagos 

desafían ahora esas palabras.

No servirá de nada -volvimos a decir-, 

pues si sobreviviese a este verano, 

habrán de llegar otros 

con otros vientos, otras sequedades 

con las que derrotarla.


La planta continúa indiferente 

a nuestras opiniones.

Supongamos que estamos confundidos 

y que nuestro hipotético ejemplar, 

con su sombra hipotética alargándose 

más allá de la mano que lo injerta, 

contra todo pronóstico, 

alcanzase a cumplir 

mil quinientos inviernos.

(La cifra habitual en estos casos).

Tampoco servirá de nada porque alguien, algún día,

Ver

A su tronco hueco

Y sentirá piedad

Por el castaño inerte y por sí mismo.

Si supiéramos algo de la vida,

Si tuviéramos la menor idea,

Aquí, junto a este tiesto 

De barro desconchado

En el que crece un árbol diminuto,

Al abrigo del porche,

Camino de Marchena,

Buzón número tres,

Estaría el lugar más conveniente

Para quedar callados.




Inmaculada Pelegrín

En Todas direcciones.

Hiperión.

lunes, 4 de julio de 2011

Inma Pelegrín: Ne bis in idem

La espera de Oelze


Durante este verano
cruza el cometa Halley nuestro cielo.

Sobre la arena fría
te escucho hablar acerca de los cúmulos
de gas incandescente
que, desde lo remoto,
ilustran esta noche y se consumen.
Me dices que son muchos los ejemplos
de cosas que se queman para ser,
que existir y gastarse son sinónimos,
también, al referirse
al hombre y al amor.
Encuentro en tus palabras
un tono de asunción desconocido.
Como si descubrieses
que este tiempo no vuelve, sólo va,
e intuyes que al regresar el Halley,
tras setenta y seis años,
no podrán repetirse
las cenas en la playa,
los relatos de Robert Louis Stevenson,
los mapas estelares.

Inma Pelegrín
en Óxido.
Pre-textos.