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martes, 17 de marzo de 2009

Cuando me miro no me percibo


CUANDO me miro no me percibo.
Tengo tanto la manía de sentir
Que me extravío a veces al salir
De las propias sensaciones que recibo.

El aire que respiro, este licor que bebo
Pertenecen a mi modo de existir,
Y nunca sé como he de concluir
Las sensaciones que a mi pesar concibo.

Ni nunca, propiamente, reparé
Si en verdad siento lo que siento. Yo
¿seré tal cual como me parezco? ¿seré

Tal cual como me juzgo verdaderamente?
También ante las sensaciones soy un poco ateo,
Ni sé bien si soy yo quien en mí siente.

Fernando Pessoa
en Corazón de nadie

domingo, 4 de marzo de 2007

Todas las cartas de amor son...

Todas las cartas de amor son
ridículas.

No serían cartas de amor si no fueran
ridículas.

En mis tiempos también escribí cartas de amor,
como las demás,
ridículas.

Cuando hay amor, las cartas de amor
tienen que ser
ridículas.

Y es que, en fin,
solo las criaturas que no han escrito jamás
cartas de amor
son las que son
ridículas.

Quién volviera a aquel tiempo en que escribí,
sin darme cuenta,
cartas de amor
ridículas.

La verdad es que hoy
mis recuerdos de aquellas cartas de amor
son los que son
ridículos.

(Todas las palabras esdrújulas,
como los sentimientos esdrújulos,
son naturalmente
ridículas.)

Fernando Pessoa
en Antología de Álvaro de Campos
Alianza Editorial
Traducción de José Antonio Llardent.