pequeña caja de tormentas
jueves, 2 de abril de 2026
HERIDA
domingo, 14 de diciembre de 2025
Yannis Ritsos: Unos versos de Perséfone.
Fragmento de Perséfone
Esta luz de resurrección es la muerte. Corre las cortinas.
Es largo el verano, despiadada, hostil. El sol
te agarrad el pelo, te cuelga sobre el abismo. ¿Quién mueve mis hilos?
¿Él? ¿Su perro? ¿Mi padre? Cada uno
por algún motivo propio que tiene que ver conmigo pero que yo desconozco.
Yanina Ritsos
En Perséfone.
Traducción de Selma Ancira.
Acantilado.
lunes, 1 de diciembre de 2025
Gabriela Wiener: Ama rápido
AMA RÁPIDO
No se puede amar lo que tan rápido fuga.
Ama rápido, me dijo el sol.José Watanabe
Somos como ese niño poeta al que han hecho
un encargo imposible:
cuidar un bloque de hielo expuesto al sol.
Así, cada día, aprendo a cumplir con la vida,
a lidiar con la fugacidad,
a cenar temprano,
a charlar intensamente,
a dormir poco.
Pincho la música fuerte en la sobremesa.
Bailo antes del postre.
Me tomo la cerveza antes de que se caliente.
Me salto los preámbulos del amor.
Pero no me doy prisa.
No corro.
Ya no quiero llegar a ningún lado.
Solo quiero que no se acaben las cosas,
quiero hacerle un agujero negro
a este instante
y meterme por ahí
y alargarlo lo máximo
como una mina secreta,
expandirlo como se expanden
las cosas que no sabíamos que eran profundas.
Solo pienso en propagar la energía
más inútil posible,
enchufarme a la pared,
recargar, irradiar hasta el fin.
Me dan ganas de organizar
una pequeña fiesta llamada Eternidad,
como en mi adolescencia limeña
de apagones y bombas y ron con naranja.
Y secuestrar a las personas
que se han atrevido a visitarme
y que terminarán inevitablemente
fugando como se fuga el hielo.
Porque la noche también se acabará
y también el toque de queda se acabará.
No os vayáis, lloriqueo, no os vayáis,
quedaos conmigo.
Solo un rato más.
Me siento como cuando mi mamá
se fugó a Coina con nosotras
y nos podía coger en brazos
a mi hermana y a mí a la vez,
como un animal muy grande
huye de papá oso.
Como cuando me metí en las aguas verdes
de Quistococha
con cien niños libres y salvajes
salpicándonos la vida.
Y él me miraba ser desde la orilla.
No, la vida no es corta,
la vida es un viaje en mototaxi.
Es mi abuelito de 104 años
en un bus camino a Chiclayo
para comer chifles, pescar
y abrazar un árbol.
Y escribo lo primero que se me ocurre.
Y recupero el primer número de teléfono
de marcación reciente.
Y escucho, nada más que escucho.
Y digo te quiero aunque sea pronto.
Y digo te necesito aunque aún no te necesite.
Y si me preguntan
qué hacer les digo lo que pienso.
Y si me ofrecen algo lo acepto.
Y si me piden perdón lo doy.
Y si me tiran odio lo devuelvo.
Y si me sacan de aquí me voy.
Y si me piden que regrese vuelvo.
y si me preguntan si deben hacerlo
les digo que lo hagan.
Y si quieren follar conmigo,
follo contigo.
Y me siento
como cuando el profesor de educación física
nos decía que trotáramos sobre el sitio.
Así estamos,
trotando en el sitio,
corriendo sin movernos,
llegando sin habernos ido.
Por eso prefiero amar rápido,
como dice el sol, y amarlo todo,
absolutamente todo,
derritiéndose cada minuto,
dejando nuevas formas puras en el mundo.
Gabriela Wiener
en Una pequeña fiesta llamada Eternidad.
La bella Varsovia/Poesía
viernes, 30 de agosto de 2024
José Hierro: El muerto
Aquel que ha sentido una vez en sus manos temblar la alegría
martes, 27 de agosto de 2024
Rosana Acquaroni: Lo que más me gustaba
LO QUE MÁS ME GUSTABA
era hurgar en el cajón de tu mesilla.
Tropezar con aquel inventario de cosas inservibles.
El pastillero roto,
la cajita de nácar con mis dientes de leche,
negativos sin fotos,
emulsión transparente
donde la oscuridad deslumbra
con su plata metálica.
Escenas ya vividas
por la mujer que fuiste en otro tiempo
y que yo me empeñaba en comprender.
Caracolas sin mar,
pelusas y botones
un guante desparejo,
como esos piececitos de cera bendecida,
esas manitas huérfanas
que cuelgan en algunas capillas,
exvotos que celebran
la curación de un niño enfermo.
Llaves arrinconadas
que extraviaron sus puertas sus cerrojos
magia desvencijada piezas
sin ensamblaje
deterioros
todo formando parte de tu vida anterior.
Un humus florecido
en el bancal de tierra removida
donde la infancia encuentra una tarea,
una razón de ser.
Rosana Acquaroni
en La casa grande.
Bartleby editores.
domingo, 11 de agosto de 2024
Valentín Carcelén: La morera
Al sol del patio de ella escuela,
como un sueño o visión febril,
amarillea la morera
con el oro más verdadero
del otoño.
A sus pies, la alfombra esponjosa y dorada
de hojas recién caídas
se abre a mis ojos aturdidos,
y a duras penas puedo reprimir
un deseo ancestral
de volver a ser pequeño
y de lanzarme y revolcarme
en el lecho de hojas crujientes,
sin tiempo y sin obligaciones,
desnudo y sin necesidades.
Valentín Carcelén
En El pasado.
Chamán ante el fuego.
Rosa Berbel: Dos poemas de Las niñas siempre dicen la verdad
ORÁCULO DE DELFOS
En Delfos inventaban el futuro,
nunca lo anticiparon.
No hay adivinación posible en los oráculos
ni en sucesivas formas de misterio,
sino una luminosa fe creativa.
Astrología, bolas de cristal, tarot,
las palmas arrugadas y secas de las manos,
todo funciona igual y se sustenta
anafóricamente
sobre la misma idea:
siempre, sin ninguna excepción,
la imagen crea el acontecimiento.
cuando digo mañana nos convoco.
EL FIN DEL VERANO
La infancia ha terminado.
En esta casa nueva,
no reconozco el orden de las cosas,
ni la lógica esquiva de la sangre.
Pero sé que hay lugares
en los que basta solo una palabra
para encender el fuego.
Rosa Berbel
En Las niñas siempre dicen la verdad.
Hiperión.





