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viernes, 5 de enero de 2024

Andrés García Cerdán: Ítaca y las liebres

 Plinio explica en la Historia Naturalis

que llevadas a Ítaca.

las liebres

tiene dos corazones.

Qué hermosura

la de este amor. Qué incoherencia

tener dentro del pecho esta estampida doble.


Cómo es posible doblemente amar,

doblemente correr.


¿Por qué en Ítaca, si he leído

que en la isla solo hay algunas casas blancas

y algunos pinos y nostalgia y sal?

¿En la estela de qué delfín llegaron

a Ítaca las liebres?

¿Vieron a los fenicios?

¿Oyeron el crujido del escudo y la espada?

¿Qué tiene que decir Heródoto

de todo esto?


Quién tuviera dos corazones.

Quién fuera lo imposible como ellas.




Andrés García Cerdán

en Equipos de respiración subacuática.

Algaida posesía.

miércoles, 16 de noviembre de 2022

Andrés García Cerdán: El éxtasis.


 


Aunque podría estar en éxtasis

admirando las auras

y las desproporciones de Gaudí,

estoy aquí

contigo

en un juego salvaje con tus piernas,

que se abren y se cierran

con toda santidad ante los santos.


Me deshago en el aire

de julio. Voy

escribiendo en mi boca

unas pocas palabras que te digan.

Procuro que sean palabras justas.

En su medida exacta

levanto con saliva y aire

este sueño de Barcelona. Y ya

me da igual que bufen los autobuses

o que la tarde vaya diciendo lentamente adios.


Qué forma de decir que todo acaba

aquel semáforo

en mitad de la nada.

                                         Pero aún

a tus sandalias blancas y a tu pelo dorado,

que se desborda

sobre los hombros sin piedad,

me entrego.


Me estremezco y doy gracias

a la libido

y a esta intimidad de los cielos abiertos.


Hierve el barro en mis ojos esta tarde,

un barro altísimo

y vertical.


Creo que te llevaba dentro

desde el principio,

oh tarde de verano,

que estoy aquí

porque ya había estado antes

y había escrito este poema

y había dicho

la luz

en la que estabas tú desconociéndome,

olvidándome ya

antes de conocernos.


Hermosa adolescente,

les haces una última foto a las cúpulas

y guardas el teléfono

y te vas otra vez.

Pero antes te levantas

y vienes y me besas en la boca.

Así te desvaneces por la calle

como una burbuja 

y yo ya sólo leo tu desaparición.


Andrés García Cerdán

en Químicamente puro.

Pre-textos.

martes, 5 de febrero de 2019

Andrés García Cerdán: La estructura profunda

Noam Chmsky

Como el pescador hawaiano
que hunde su mirada
y sus manos de hombre en el océano
para leer
la estructura profunda del lenguaje,
para saber la dirección
y el sentido de las corrientes,
el movimiento
del agua, 
así el poeta,
así yo cuando pienso en ti,
cuando sumerjo
en ti
mis manos y mi lengua.



Andrés García Cerdán
en Defensa de las excepciones.
Visor poesía.

jueves, 25 de mayo de 2017

Andrés García Cerdán: Dentro

NO CANTAS, no: tu propia voz te infundes
como un veneno delicioso. La haces
girar dentro -como una piedra dentro-,
conteniendo su furia, estampándola
sin compasión entre los dientes
y el cielo de la boca, reteniéndola
para ti. No acaban los labios
de despegar, de abrirse nunca
del todo. No hay destello ni explosión
alguna mientras callas, mientras dices:
solo implosión salvaje, desatada.
No, no cantas, nunca has cantado. A solas
contigo mismo en tanto desenfreno,
te has limitado a perseguir los ruidos
entre la imantación y la pureza.
Dentro clama la luz de la mañana.
Dentro se oxida el cielo. El mundo
tiembla en la punta herida de tu lengua.


Andrés García Cerdán
en Puntos de no Retorno.
Reino de Cordelia.

lunes, 29 de febrero de 2016

Andrés García Cerdán: Si tienes miedo


ACUÉRDATE del sur y de los años
felices cuando tengas miedo. Acuérdate
de las cosas hermosas que has vivido,
de la clara paciencia de los árboles,
de la fiebre que ardió en tus ojos porque
tenías sus abrazos puros, todo
el calor sin fisuras de su boca.
Si  tienes miedo, piensa en la mañana
que te vio volar por Carnaby Street
exultante y transida de placer,
loca de amor. Los días te lo dieron
todo y ahora esperan más de ti,
más aún: la codicia, la fragancia,
la alegría y las fuerzas, el valor,
el libre movimiento de tu pelo
que hará desvanecerse la ruindad
de la historia en sus brillos. Si te sientes,
alguna vez, triste, recuerda el cielo
de Marsella o sal a las calles blancas
con los ojos abiertos, dispuesta para todo.
Haz tuyo para siempre el día
en que todo vibraba a tu lado
o abre, con todo tu encanto, un libro
y en voz alta lee, para tus adentros,
el poema que canta los deleites,
los frutos y las rosas del jardín de Epicuro.

Andrés García Cerdán
En Barbarie.
Ediciones Rialp.

sábado, 11 de abril de 2015

Andrés García Cerdán: Nada más





















Escribir un libro que duela
como duelen las cosas más hermosas.
Que la memoria diga, al mismo tiempo,
toda la dicha y toda la nostalgia
de lo que ha sido puro. Nada más.
Mientras ladren los perros,
mientras se envuelva en seda la crisálida,
devanar el ovillo, ir afilando
la rueca e ir tejiendo una noticia
en cuyo centro quepan los relámpagos
y el barro del camino. Solo así
será posible darles un sentido
a estas palabras broncas y deformes
con las que luchas. Solo así
conseguirás que Jano y los demás
dioses de la ciudad concedan
que en verdad has vivido
y que fue hermoso y que dolía.






















Andrés García Cerdán
en La sangre.
Valparaíso ediciones.

martes, 29 de diciembre de 2009

Curvas de Andrés García Cerdán


UN PERRO

(Frank)

Aquel era un perro milagroso. Si tenía sed, bebía en los charcos, lamía las nubes, acudía al río. Hubo veces en que lamió los ojos de su perra. Cuando ella se fue, ya no quiso nada. Se clavó los dientes en la carne y fue sorbiéndose la humedad hasta los tuétanos. Cuando ya no hubo nada, dejó que sus lágrimas mojaran su boca. Después se durmió. Como en un milagro.


SOBRE LAS COSAS


Las cosas están donde las dejamos. En este tiempo, que es el suyo, ni han crecido como madreselvas ansiosas de muro ni se han transformado en todo ese peligro que pregonaban. No han crecido y sólo son cosas. No son otra cosa, sólo son cosas.

Andrés García Cerdán
en Curvas.
Colección Generación del Vértice, 80.