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domingo, 16 de junio de 2024

Alberto Chessa: V (En el Libro del viaje nocturno, Ibn Arabí)

 En el Libro del viaje nocturno, Ibn Arabí

sugiere que la Tierra es un esbozo

de algo futuro, algo que aún está por llegar.


Así de extraño es el amor también:

solamente sonándose a sí mismo

acaba por cobrar verdaderamente apariencia.

El sueño del amor es su verdad.


Mi amor, te hablo a ti ahora: entra en la tierra.

adentro está la casa. Ayúdame

a distinguir raíces de cimientos,

los surcos de las grietas, el riego de la sangre.

Rodemos hacia arriba,

perdámonos en el ascenso:

hierbas que crecen tierra afuera,

anémonas de luz en el relámpago.


En tus manos el cielo queda cerca,

promesa de otro cielo ya sin sombra,

abanico de luna. En tu secreto

crecen las flores

como crecen tus manos, más y más:

hasta alcanzar la altura de un planeta,

hasta el amanecer de un orbe

ni siquiera soñado todavía.


Hoy te llamas amor. Tu voz gatea

por las montañas, abre

rutas al aire para que se filtre la luz.

Trabajemos la tierra desde el aire,

desde las alas, desde el vuelo,

con la sabiduría que da el haber amado.

Al fin llegó la hora, nuestra hora,

y es la hora de vivir todo en plural:

las semillas, los frutos, las cosechas.


Escucho en ti la música del agua.

Soy de ti, formo parte de tu arcilla.

No dejes de venir, hay tarea pendiente.

Hemos de completar el cielo de otra Tierra





Alberto Chema

en Palabras para luego.

Colección Signos de Huerta y Fierro editores.


miércoles, 20 de mayo de 2020

Michel Thion: Nieve

pétalos cegadores que nublan la vista

Ella se pega a mí
como una risa
sofocada.

       En un jardín de nieve
       sembramos
      flores sin nombre.

   El secreto de la nieve
   se lee
   en los espejos de piedra




permanece extraña y familiar

Pequeños insectos
granos de arena,
flores deshojadas,

todo
salvo la nieve.

   Las puertas de la nieve
   se abre
   al paso de las aves rapaces.

     La nieve
     está cosida
     con hilo blanco.


Michel Thion
En Nieve 
Traducción de Verónica Aranda.
Huerga & Fierro.
Colección La rama dorada. Poesía.

miércoles, 13 de mayo de 2020

Joaquín Juan Penalva: Dos poemas

NOCHE DE VERANO

Hoy ha pasado mala noche,
he tenido fiebre alta
y buscaba en mí refugio,
alivio a su dolor.

Es mi hijo,
se llama Joaquín José
y ahora duerme
a mi lado.

A veces me pregunto
cómo hubiera sido mi vida
(o nuestra vida, quién sabe)
sin él,
pero de sobra conozco la respuesta:

No hay vida sin él.


LA SOLEDAD DE GARFIO

El día en que Peter Pan
abandonó para siempre
el País de Nuca Jamás.
El capitán James Hook
se conirtió en un pirata
triste, viejo y solo.
No tardó demasiado
en morir de pena
en su camarote
del Jolly Roger...

Solo Campanilla
-¡quién lo iba a decir¡-
estuvo a su lado.


Joaquín Juan Penalva
En Todas las batallas perdidas.
Huerga & Fierro editores.

martes, 21 de enero de 2020

Antonio Soto: A Menfis

CARNE somos, Menfis
ríos de sangre
recorren el alma;
en sus frágiles alas nos llevan
de un lugar a otro.
Fuertes en el amor
contemplamos el mundo.
Mas qué poco somos
cuando este nos abandona.
Ícaros de nuestros sueños,
nuestras alas se derriten,
y un abismo sin fin
nos abre sus fauces,
en una caída sin retorno.

Antonio Soto
En A Menfis.
Editorial Huerga & Fierro. Signos.

sábado, 30 de marzo de 2019

Natxo Vidal: 7

Igual que Kirsten Dunst,
inmóviles,
nos limitamos a contar las horas
mientras ese planeta se aproxima.
No deseamos nada.
Solo, tal vez, que el fuego
nos ilumine un poco, antes de
quemarnos.


Natxo Vidal
En Mi parte de la pólvora.
Huerga & Fierro editores.

miércoles, 2 de enero de 2019

Joaquín Juan Penalva: Dos poemas

DESDE EL TREN

En Alcázar de San Juan,
junto a la vía,
hay un cementerio
de vagones de tren
abandonados,
viejos, rotos...

En Alcázar de San Juan,
junto a la vía del tren,
hay un cementerio
de historias
-cada vagón
guarda la suya,
cada asiento,
cada litera,
la nuestra-;

esta es una de ellas.



RECORTES DE VIDA


A veces encuentro
recortes
de periódico
sobre algo que ya escribí,
sobre algo que pensaba escribir,
sobre algo que me interesó
y ahora ya no recuerdo por qué.

Los releo,
los recuerdo,
los destruyo...
Es la vida, me digo,
nada sobrevive a todo.


Joaquín Juan Penalva
en Anfitriones de una derrota infinita.
Huerga & Fierro.

miércoles, 11 de abril de 2018

Ángel Manuel Gómez Espada: Hace veinte años el futuro

Decidme los nombres de todo 
tal y como yo os lo he dicho. 
ANDRÉS GARCÍA CERDÁN

Hace veinte años el futuro era metalúrgico.
Desde luego, no era esta ciudad,
estas calles amarillas que fotografío,
estos cafés de debate y mercadillo.
Ni esta casa donde habito,
patrocinada por las repúblicas independientes de Ikea;
ni mi madre en una silla de ruedas,
viuda y con dos piernas como columnas jónicas;
ni mi hermano en el paro,
cosido a una incertidumbre
patrocinada por el Banco Santander;
ni los amigos tan lejos,
en los extrarradios de Europa.
Por supuesto, no entraba dentro de los planes
de aquel futuro siderúrgico y profiláctico
este trabajo que me abochorna y aletarga,
que se come mis memorias de domingo;
ni esta mascarilla que me proporciona
el oxígeno suficiente para seguir ejerciendo
el difícil arte del sueño;
ni una hermosa ahijada en Lyon
que enciende cualquier primavera
y que crece durante llamadas telefónicas.
Algunas certidumbres sí que estaban:
Lisboa, París, Roma, Pekín
y el dulce reencuentro con la nieve,
siempre bienvenida.
Pero de alguna manera tú sí estabas.
Comenzabas a mostrarte en aquella nebulosa,
a convertirte en lo que acabase siendo:
esa melodía a la que uno siempre regresa,
como regresamos a Mozart o a Pessoa,
y que nos obliga a sentirnos cómodos
y en armonía con la vida,
por muy cenicienta que se nos presente,
agazapada entre nieblas y dudas.
Porque la vida es Luciano cantando Nessun Dorma
y no lo que asoma por los telediarios.
Es tu pure, o Principessa, Nella tua freda stanza,
y no caídas en las bolsas europeas,
cadáveres en Siria o Palestina,
matanzas en Boston o en Connecticut.
La vida es tu mano mostrándome el futuro,
semilla y certidumbre.


Ángel Manuel Gómez Espada
En Ventana de emergencias.
Huerga & Fierro editores


lunes, 5 de marzo de 2018

Maria do Rosário Pedreira: Este otoño...

Este otoño las piedras se cubren con la manta
de musgo; y el barro bebe el agua; y el viento viaja
junto a los muros. Pero yo, sin ti, me acuesto helada sobre la cama
y digo palabras que queman la boca por dentro: amor,

saudade, tu nombre y los nombres de las cosas que tocaste
(y sobre las que dejo crecen el polvo para que los días
no se calquen siempre a otros días). Después

cierro los ojos sobre la almohada y veo el rostro blanco de la casa
dibujarse a la medida de tu ausencia: las ventanas se abren
hacia la soledad de los callejones y hay un harapo de luz bajo la puerta
a la que nadie vendrá a llamar. Me pregunto por dónde anda tu
sombra cuando noestás aquí. Y tengo miedo. Estos son

los bandazos de una vida pequeña: bordar un mantel
para después mancharlo de vino, sentir la herida en la distancia
del puñal, vivir esperando un dolor que ha de llegar.


Maria do Rosário Pedreira
En Una casa con palabras dentro.
Huerga & Fierro editores.
Traducción de Verónica Aranda.

miércoles, 5 de julio de 2017

Alberto Chessa: La mirada de Ulises

Te contaré mi viaje:
un momento que asume los momentos,
que resume en su trémolo lo que fue y bien será,
porque en la piel se estarce el sudor de la mañana,
pero también mañana es un viaje al ayer.

La vista asida a la ventanilla del coche
mientras cruzamos las fronteras,
donde nadie es de aquí, y en cuanto se pronuncia
(aquí) deviene un nombre propio que a nada nombra.
Hay que andar hacia el otro, traspasarlo,
para alcanzarnos a nosotros mismos:
la primera mirada sólo existe
en tanto que se busca, una espera
aún por revelar. In my end is my beginning.

Y por eso eres tú la misma y su contraria
en todas las mujeres que jalonan mi ruta,
hablándome en mi lengua o en idiomas
que desconozco pero sé qué dicen:
lloro porque no puedo amarte, y porque
la Historia a ratos baila de puntillas,
Lenin guillotinado (como todos los dioses)
en el vals del Danubio. Parece que fuera a levantar
el telón sin aviso, que lograremos resolver al fin
el jeroglífico de balas y morteros
que ensucia el mar de tarde en tarde.
La niebla es una fiesta, algunos muertos
escampan en la niebla. Ya es la hora
¿Cuánto ha durado el viaje? ¿Un día? ¿Treinta años?
¿Cuántas décadas hay entre el martes y el miércoles?
Es hacia dentro donde la mirada
palpa las cosas, reconoce,
como manos de ciego. Donde el viaje
no empieza ni termina. Donde el verso extravaga.
Donde la luz es otra



Alberto Chessa
en La impedimenta.
Huerga & Fierro, 2017.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Isla Correyero: Dos poemas de Hoz en la espalda

CANDIDÍSIMA ÁNIMA (Mujer 6)


Me asaltan los recuerdos de
cómo decidí que te iba amar por todo
Lo decidí al verte con la camisa blanca
de los hombres normales distinguidos
que filmara Buñuel
y en mi oscuro erotismo permanecen
Eras
me pareciste una infinita serie de cálculos
exactos trascendente en mi sistema afectivo
mental reproductivo
Así lo decidí allí
Recuerdas el Café?
Estaba absorta mirando los sobrios colores de tu vida
entonces hace casi treinta años decidí
que tú serías el Elegido de mi alma
mi gran amor me dije
a este lo voy a amar
a este que está ahí callado
temblando distraído
este que aún guarda ardiente el corazón
este clemente candidísimo hombre
que nada sabe de mí
ni yo de él
este al que aún le recorren sus ojos el candor
el cielo de la alegría la belleza
la magnitud de su amor será un delicado sentimiento
mezclado de deseo con amor

II

Eso me dije la primera vez
Y las demás veces me dije
este grabado en blanco tan serio
es para mí/Así/ directamente para mí
Luego pasaron los días las semanas
con sus siete uñas de tristeza
yo le iba viendo cada noche
como enfocado por el ojo blanco de su camisa
un ángel físico universitario
con estudios parciales en Derecho
el cráneo lleno de literatura/tierras
valles y nieves/ igual que su cabello
Eso me pareció las cuartas quintas veces
y todas las siguientes que ves a un amor
que no te tiene en cuenta.../él no miraba hacia mí
no me veía/ ni siquiera estimaba
mi obligación por ser lo más en todo
la obsesión por hacerme anoréxica bulímica
e incluso la autopunición que me exigí cercana a su supuesta
homosexualidad para atraerlo
Yo no sabía/ me habían explicado...
los maledicientes.../cosas turbias de sexualidad indefinida
Tuve que hacer cálculos reglas investigaciones
total que fuese lo que fuese
seguí amándolo con su camisa blanca
mi arquetípico símbolo
pues lo que amé de él/ la fe que puse
fue mi único cielo/ en esos tiempos
mi mundo en un soplo de 23
años con él.
El vapor perfumado de la vida. La grandeza.


COMPASIÓN (Mujer 4)


Sólo porque siento una infinita compasión por ti
contengo la palabra los actos más salvajes y

la tremenda ira por lo que nos hiciste

Sólo por la infinita piedad que en la felicidad
efímera has encontrado no voy a levantar la voz

ni la mirada rezaré por ti por si mi ciega oración
te pudiera salvar de mi memoria

Contengo la respiración cuento hasta mil
me ato las manos a la columna vertebral

que tengo escrita por los dedos de ti y tu
genética / la de mi amado hijo aún con la inocencia
y buena voluntad atado a ti

Sólo por la infinita compasión que te tengo
no espero ya más mal que el de la lejanía

la distancia que quede entre los que no esperan
ya nada de nadie

y nadie los espera.




Isla Correyero
en Hoz en la espalda.
Huerga&Fierro editores.

jueves, 7 de abril de 2016

David Sarrión: La luz



Hoy regresa a casa ocupando un océano
que ha sido atravesado por la luz.
RUBÉN MARTÍN DÍAZ


El mundo dejó de oler un día de resaca.
al despertar me cegó el reflejo del atardecer incrustado en una ventana que poesía una cantidad incontable de horas de flaqueza.
El transcurso de la tarde estuvo bañado en caricias. Cumpliendo cuentas pendientes con mi rostro cotidiano. Materializaba alguna sonrisa indisciplinada, tímida y hueca, discutiendo en voz alta por los pasillo del supermercado sobre el menú que iba a degustar cuando llamara a mi puerta la fuerza del hambre.

Mientras que eso ocurría analicé mi vida, recaí en la ingestión de algún producto químico sin importancia y hablé contigo, aunque ya no eras la misma.
(Llegué a notar la sensación de alivio cuando colgué).

Mis manos lejos del deseo, gritaba yo, cuando la fuerza del hambre surcó mi cerco, con cierto aire reposado, confirmando que ningunos ojos son los mismos después del cuarto (o quinto) parpadeo.
Me di un festín con los recuerdos más dulces de nuestro paso por la vida. Traté de no excederme con la sal al reducir una salsa transgénica de lágrimas. Descongelé los miedos y mezclé los platos rotos para elaborar un postre con verdades. Después guardé la siesta en un cajón seis horas. Y ahora cuando ya no huele mal el mundo soy capaz hasta del hablar cuando hay alguien ami lado.

David Sarrión Galdón
en Breve teoría del desastre.
Huerga & Fierro editores.

lunes, 15 de junio de 2015

José Tono Martínez: 5 (Si llegas al trabajo agotado)














Si llegas al trabajo agotado,
allí donde reparten la dádiva que te da de comer
y poco más,
si tu rostro cuarteado de expedicionario nocturno,
y a tu edad,
la gente lo percibe y lo reprocha
con el cariño de quien sabe tolerar tu rareza.
Si te excusas, una vez más,
mintiendo y diciendo la verdad,
pues cierto es que te acostaste temprano
y aún así, en una sola noche,
tu vida entera rehiciste.
Si comenzaste por aceptar aquellos labios carnosos
y toros como brasas
zigzagueantes o luciérnagas de sol
prendidas del aire de la sierra
y la montaña de granito pelada
cuyo lecho te ofrecía un destino diferente
o tal vez el mismo.
Si de ahí hasta hoy,
en una sola noche insomne,
tiempo tuviste para desandar lo andado
y coger lo que te ofrecieron y rechazaste.
Si al levantarte hoy,
vuelves a ser el mismo de cada día,
el ser humano previsible
que lee el periódico en el tren de cercanías
con un aire de trasnochador que no te corresponde.
Si supieran lo lejos que has estado.
Si supieran lo lejos que estás.
Si supieran.



José Tono Martínez
en El que hiere de lejos
Huerga y Fierro. Colección La rama dorada.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Leopoldo María Panero: Poema XIV de Rosa enferma.























PSIQUIATRA toxicológico pregunta mi nombre al dolor
Solo él sabrá decírtelo
Solo él sabrá el nombre de una princesa que aúlla
Contra mi piel
Que aúlla contra el absoluto de la noche
Y tiene miedo del silencio
Que se derrumba sobre mi piel
Buscando la eternidad del gusano
El horror de estar vivi
Rezándole a la carne
Horadando la pared con el berbiquí de la sombra
Y contra la amapola del desastre
Que sobrevuela la vida como un pájaro
Y cae sobre ella sin dolor
¡Oh, tú, Stindberg!, que bailabas sobre el dolor
Y orinabas sobre las tumbas
Cuando yo muera quedará solo
Un rastro de baba
Solo una herida sin dolor
Solo una tumba humillada
Solo una flor contra nadie
Solo el nombre de Joyce
¡Ah tu siesta de los Finnegans!
Solo dibujas la eternidad
Como una flor que cae contra el suelo
Y escupe contra el dolor.













Leopoldo María Panero
en Rosa enferma.
Huerga & Fierro.

viernes, 19 de julio de 2013

Alberto Chessa: Sobre la piel

Excavé en cada verso en busca de agua.
En su lugar hallé unas ruinas,
Celosas, como Lázaro, de haber muerto dos veces.
Nada que descifrar: sólo asumirlo,
Sin doma, a brida suelta, como alfabeto propio.
El poema no quiere decir, quiere ser: ser
En sí mismo, en los otros; inventar,
Ya que no florecer, la rosa en cada sílaba.
Sabemos bien que el hombre no soporta
Un exceso de realidad. Tampoco
Lo contrario: el silencio y los desiertos,
Que al cabo dictaminan la renuncia al poema.
La escultura de hielo que Poero de´Medici
Encargó a Miguel Ángel,
Para ganarle el paso a la nieve acumulada
En el patio de su palacio florentino.
Se derritió la nieve y la obra con ella.
Lo conocemos por Vasari,
Que acaso lo intenvó. Y así

Alberto Chessa en
en la radiografía apareció la piel.
Huerga y Fierro editores.

Alberto Chessa (sin barba)