domingo, 12 de febrero de 2023

Fulgencio Antonio López Agüera : Catulo, a propósito

 No temas que el deseo en ti despierte

recelo, desazón, melancolía:

amémonos sin miedo, Lesbia mía,

y juntos, desafiemos a la muerte.


Yo soy de los que creen que la suerte

sonríe a quienes tienen la osadía

de amar con diurnidad y alevosía,

pues lo que no nos mata nos pervierte.


Perdamos los modales y el respeto,

bebamos, rodeémonos de flores

sin miedo a sucumbir a los excesos


y lejos de envidiosos y aojadores,

escapemos sin rumbo y en secreto

muramos coronándonos de besos.




Fulgencio Antonio López Agüera

en Del tiempo y su miseria.

Pre-textos. Premio Villa de Cox

Ada Salas: Bañistas

 Ha pasado la noche y ahora

te desnudas

de pie junto al estanque. Una prenda

tras otras

-la noche era un temblor y te has quitado

tanto peso de encima-. Pero acaso

también

cierto pudor. O no. Es más fácil

así

-así es como si 

te hicieras del paisaje-. Hay cierto

escalofrío. Cierta duda y acudes

a Giorgione a Tiziano

y todo es de nuevo

natural. Es todo muy hermoso y te detienes

respirar la hermosura. Levantas el talón. Un gesto

tan suave

como

el de Flora o Diana

en

los frescos de Pompeya

como 

el de Eurídice

en

el relieve que, sí, canta Rilke

                                                -allí estaba

en

los sótanos de Nápoles

hablando

de una despedida-. Levantas el talón

decía y suavemente

te adentras en el agua. Hay un cielo entre gris

y rosado

y asoma entre las nubes un azul

que nunca has conocido.


Ada Salas

en Arqueología.

Pre-textos. Colección Cruz del Sur.

lunes, 2 de enero de 2023

Cristina Peri Rossi: Exilio


A los veintinueve años me exilié 
con pocas cosas: 
una maleta vieja 
(tan vieja como la de Walter Benjamin 
como la de Antonio Machado) 
un libro de versos inéditos 
y muchas hojas en blanco 
Lloraba en los andenes 
lloraba en la calle Balmes 
Barcelona 
hija putativa de Vallejo. 
Cristóbal Toral pintó todas las maletas 
del exilio 
de los inmigrantes 
yo me perdí en las calles de una ciudad 
Barcelona 
que va a dar al mar 
que es el morir y navegué en sueños 
que no tienen fronteras 
El amor fue la barca 
Eros el barquero.




Cristina Peri Rossi
en Las replicantes.
Cálamo poesía.

viernes, 30 de diciembre de 2022

Javier Sánchez Menéndez: El sanador

 No existe un sanador para lo incierto:

incierta juventud, inciertas posesiones,

incierto y vertical.


La sombra de la encina en esta hora.





Javier Sánchez Menéndez

en Ese sabor antiguo de las obras.

Editorial Chamán.

miércoles, 16 de noviembre de 2022

Andrés García Cerdán: El éxtasis.


 


Aunque podría estar en éxtasis

admirando las auras

y las desproporciones de Gaudí,

estoy aquí

contigo

en un juego salvaje con tus piernas,

que se abren y se cierran

con toda santidad ante los santos.


Me deshago en el aire

de julio. Voy

escribiendo en mi boca

unas pocas palabras que te digan.

Procuro que sean palabras justas.

En su medida exacta

levanto con saliva y aire

este sueño de Barcelona. Y ya

me da igual que bufen los autobuses

o que la tarde vaya diciendo lentamente adios.


Qué forma de decir que todo acaba

aquel semáforo

en mitad de la nada.

                                         Pero aún

a tus sandalias blancas y a tu pelo dorado,

que se desborda

sobre los hombros sin piedad,

me entrego.


Me estremezco y doy gracias

a la libido

y a esta intimidad de los cielos abiertos.


Hierve el barro en mis ojos esta tarde,

un barro altísimo

y vertical.


Creo que te llevaba dentro

desde el principio,

oh tarde de verano,

que estoy aquí

porque ya había estado antes

y había escrito este poema

y había dicho

la luz

en la que estabas tú desconociéndome,

olvidándome ya

antes de conocernos.


Hermosa adolescente,

les haces una última foto a las cúpulas

y guardas el teléfono

y te vas otra vez.

Pero antes te levantas

y vienes y me besas en la boca.

Así te desvaneces por la calle

como una burbuja 

y yo ya sólo leo tu desaparición.


Andrés García Cerdán

en Químicamente puro.

Pre-textos.

domingo, 4 de septiembre de 2022

Mary Oliver: En nuestros bosques, algunas veces una extraña música

Cada primavera
en el bosque resplandeciente
escucho el canto del tordo
que sólo está de paso.
su gorjeo es profundo,
después se eleva hasta que parece
caer del cielo.
Me emociona.
Me hace sentir agradecida.

Entonces, al final de la mañana
se ha marchado, nada salvo el silencio
del árbol
donde descansó una noche.
Y me parece aceptable.
No lo suficiente es un vida pobre.
Pero demasiado es, bueno, demasiado.
Imaginen a Verdi o a Mahler
todos los días, todo el día.
Dejaría exhausto a cualquiera.



Mary Oliver
en A thousand Mornings (Mil mañanas)
Traducción de Nieves García Prados.
Valparaíso ediciones.

Luis Escavy: Dos mundos

 Me sorprenden los restos del poema.

Sin que hubiera previsto

la materia que creo cuando escribo

dos mundos se suceden en la página.


A un lado los poemas

que traducen la vida

o la hacen mejor de lo que fue.

Al otro lo que soy, mis borradores,

mi nada, mi equipaje,

ese mundo que amo y que traiciono.




Luis Escavy

en Otra noche en el mundo.

Sonámbulos.