HERIDA de mi infancia, que aún fulgura,
pues nunca se ha cerrado.
Hecha de soledad, de amor, de origen,
de mucha luz y tanto dessamparo,
de cosas insondables que ocurrieron
y que siguen pasando.
Es una herida extraña, que duele y da consuelo.
De un signo u otro, de ella brota el canto.
Eloy Sánchez Rosillo
en Volver de tan lejos.
Tusquets.

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