Recuerdo una de las teorías más absurdas Un intento de conectar la epidemia de insomnio con los fallos en le procesamiento de la información Los textos e imágenes deformes Las alteraciones en la precepción y el razonamiento Una entidad a la vez informática y biológica Se llegó a decir que creada por una inteligencia artificial El "virus Macbeth" lo llamaron, de manera francamente pedante Por aquella escena del segundo acto Cuando oye una voz que le acusa de haber asesinado al sueño O tal vez por la siguiente En la que otro personaje dice "La destrucción ha creado su obra maestra"
lunes, 13 de septiembre de 2021
Rubén Martín: Recuerdo...
jueves, 2 de septiembre de 2021
Lu Ji: Consideraciones previas
Ponte de pie en el único centro, y contempla la secreta oscuridad. Nutre tu corazón, tu voluntad, con las grandes obras del pasado.
Sigue el fluir de las estaciones y suspira por la prisa del tiempo. Celebra las cosas del mundo, y penetra en su variedad, en su profusión.
Laméntate de la caída de las hojas en el profundo otoño. Alégrate del renacer de las ramas tiernas en la fragante primavera.
Y temblará solemne tus corazón como si tuvieras escarcha en el pecho. Y tu anhelo se perderá en la lejanía como si horadara las nubes.
Alaba la herencia esplendorosa: el legado de virtud de tus predecesores. Evoca el suave y cierto aroma del pasado.
Piérdete en la literatura, en su bosque y su tesoro. Admira las frases más bellas y su engranaje perfecto.
Y una vez conmovido, turbado, aparta los libros, y empuña tu instrumento: la pluma, el pincel. Conviértete entonces, a la ti mismo, y por fin, en palabras.
Lu Ji
En Wen fu. Prosopoema del arte de la escritura.
Edición bilingüe de Pilar González España.
Cátedra. Letras universales.
viernes, 27 de agosto de 2021
Gottfried Benn: Tres poemas.
LA NOVIA DEL NEGRO
Y ahí, sobre cojines de sangre oscura, descansa,
la nuca rubia de una mujer blanca.
El sol le ardía en los cabellos,
ascendía lamiéndole los muslos blancos,
se arrodillaba ante sus pechos, más morenos,
todavía no desfigurados por vicios y partos.
A su lado, un negro, destrozados por una coz
los ojos, la frente. Metía el tío este
dos dedos de su sucio pie izquierdo
en uno de sus oídos, orejita blanca.
Ella, sin embargo, dormía echada ahí, como una novia,
pegada a la dicha del primer amor
y a la espera de partir hacia múltiples viajes celestiales
de la joven y ardiente sangre.
Hasta que le
hundieron el cuchillo en la blanca garganta,
hasta que le echaron a la cintura
un delantal púrpura de
sangre muerta.
NADA QUE LAMENTAR
En aquella pequeña cama, casi una cama de niño, murió la Droste
(se puede ver en el museo en Meersburg),
Hölderlin, sobre este sofá, en la torre del carpintero,
Rilke, George, parece que en hospitales suizos,
en Weimar, los grandes ojos negros de Nitetzche reposaron
sobre una almohada blanca,
hasta la última mirada;
ahora, nada más que trastos viejos, o ni siquiera existentes,
algo indeterminable, insustancial,
en eterna descomposición indolora.
Llevamos en nosotros la semilla de todos los dioses,
el gen de la muerte y el gen del deseo:
quién las separó: las palabras y las cosas,
quién los mezcló: los tormentos y la cama
sobre la que estos encuentran su fin, madera con arroyos de lágrimas:
por unas horas, hogar miserable.
Nada hay que lamentar. Demasiado lejos, demasiado extenso,
demasiado inasibles la cama y las lágrimas,
ni sí ni no,
nacimiento y dolor del cuerpo y fe,
un borbotar, sin nombre, un deslizarse fugaz,
algo supraterrenal, que surgió en sueños,
conmovió la cama y las lágrimas...
!Duérmete!
ESCUCHA
Escucha, así será la última noche
en la que aún puedas salir: te fumas tu “Juno”,
te tomas tus tres cervezas “Würzburger Hofbräu”, lees cómo
ve el “Spiegel” la ONU, estás sentado solo
Frente a una mesita, redondez completa,
muy cerca de la calefacción, pues te gusta el calor.
Alrededor de ti, la humanidad y sus excreciones,
el matrimonio y su dichoso perro.
No eres más, no hay casa ni colina que puedas llamar tuya
para soñar en terreno soleado
siempre aprisionado entre paredes bastante estrechas
desde tu nacimiento hasta esta noche.
No has llegado a más, pero Zeus y todo el poder,
el universo, los grandes espíritus, todos los soles
también por ti han sido, han pasado también por ti,
no has llegado a más, acabado como empezado,
la última noche...!Buenas noches!
Gottfried Benn
En Antología poética.
Edición bilingüe de Arturo Parada.
Cátedra. Letras universales.
miércoles, 11 de agosto de 2021
Francisco Díaz de Castro: Girlie show
Edward Hopper, 1941
Ella aún conserva su belleza y su cuerpo es sensual
A pesar de su baile desganado
al ritmo rutinario de la pequeña orquesta.
Cada un en sus cosas,
Igual que los tres hombres que la miran
desde sus soledades. Desde la soledad.
!Aquellas viejas salas de strep-tease!
Hopper pintaba siempre a su mujer.
En las habitaciones de hoteles miserables;
a solas; pensativa, lejos.
Ella era también la acomodadora
de un cine en Nueva York y la muchacha
del bar de madrugada y al secretaria triste.
La única modelo del pintor.
Francisco Díaz de Castro
En Vamos a perdernos.
Fundación José Manuel Lara. Vandalia.
domingo, 8 de agosto de 2021
Gabriel Insausti: Un poema de Azul distinto
13
El tiempo es un error, te lo confirman
por los muelles del Sena unas gaviotas
cuando pasan -mouttes!- y esa palabra
muere, lenta, en tu boca: has olvidado
que al cabo de toda lengua es extranjera,
que nom da siempre en non. Te haría falta
la destreza cabal de aquel vecino
que una mañana, sin sedal ni anzuelo,
te llevó hasta un recodo del Agauntza,
dejó en la orilla gafas y tabaco,
se remangó y entró en el cauce; luego,
apoyó la mejilla en una roca
como el que escucha el corazón de un hombre
y palpó bajo el vientre. "Aquí se esconden",
bisbiseó, guiñando un ojo astuto;
después dio dos zancadas sobre el agua,
un manotazo -¡zas!- y aquel destello
de escamas ya sin alma coleaba,
en un espasmo azul, sobre la hierba.
"Inténtalo", te dijo, "el truco es verlos
donde no están". Tenías nueve años,
hoy ya eres viejo para hacer la prueba
o susurrar, como Bruce Lee, Be water
y hundirte en esas aguas. Tus palabras
vacilan, llegan tarde, apenas rozan
la imagen refractada de las cosas
allí donde no están. No añaden nada
al mundo, han comprendido que es inútil
perseguir esas sombras sin un rastro.
Temes que se disipen al decirlas.
Gabriel Insausti
en Azul distinto.
Pre-textos. Colección la cruz del sur.
viernes, 23 de julio de 2021
Alberto Chessa: Poemas de Anatomía de una sombra
YO SÉ MUY POCO, Y DE LA VIDA CASI NADA.
A la fuerza he aprendido dos cosas de la muerte.
Pero sé que uno es nadie si no ama en otros ojos.
Hoy he visto a mis hijas jugando con su sombra
y poblando la tierra de todos sus reflejos
***
CUERPO DE VÍA LÁCTEA, CUERPONIEVE,
tiburón blanco, hambriento, en duermevela,
cuerpollama que tizna antes del tacto,
silueta de orbe, esfera tú armilar,
cuerpo anda ares, agua ya, aguacuerpo
***
COMO ESCAMAS DE UNA SERPIENTE
los desiertos jamás están parados
***
RECUERDOS LEONADOS, NERVADURAS
Que crecen piel afuera. Hablamos desde el polvo.
¿Cuántos nosotros son posibles todavía?
Hoy somos parteluz
que fractura el silencio en dos silencios.
Como el amor, un cuerpo siempre está inacabado.
Como el amor, la sombra no conoce fronteras.
Alberto Chessa
En Anatomía de una sombra.
UMU. Editum.
Premio Dionisia García.
Luisa Pastor: El dios encarnado en la roca lunar
Esta noche,
bajo las rojas rocas lunares,
pensaba cómo una gran poesía
podría mostrar al dios
encarnado en este lugar.
Césare Pavese.
La mirada en la ventana
y en la ventana resplandeciente
una mujer.
Es el Principio y el Final.
Sin ella no hay edificio,
no hay construcción.
Ni pequeña muerte desnuda,
ni voz ronca
que se desprenda de la roca lunar
sobre un corazón gastado.
Lo dijo Pavese.
Shakespeare lo hizo, según él, mejor que nadie.
Y la encarnada luz le cegaba los ojos
Luisa Pastor
En Las tosas terminan.
Amurallaría Ediciones.






